Un día poco intenso, al menos turísticamente. Hoy ha llovido, pero una lluvia minúscula, aquí la llaman de una manera, pero bastante vocabulario he tenido que estudiar hoy para el squizz de mañana como para acordarme también de esto… Ha llovido de la manera ideal para no poder hacer fotos porque se te estropea la cámara pero también de la manera idónea para no tener que necesitar colirio en todo el día. Un día gris. Estaba el cielo totalmente cubierto por niebla, me he acercado a Canada Place y apenas se divisaba North Vancouver desde allí…
Muchas noticias en un solo día. Algunas desde España, y otras desde aquí. Desde España, me han hecho la puñeta bien cambiando la fecha del concierto de Sevilla de U2: toca volver a reservar vuelos, hotel, todo… Ya he empezado a hacer algo, pero desde la distancia y sin que todavía me cancelen el vuelo, es difícil. No me gusta nada tener que preparar mil cosas para luego anularlo todo y volverlo a preparar. ¡¡Odio esto!! Y otra “shit new” ha sido mi nuevo horario para la semana que viene, lo que me faltaba: clase todos los días de tarde, hasta las 16:35 h., algunos días entro a las 11:20 o a las 13:45 h. Sí, señor, ¿y cómo y a qué horas hago turismo yo entonces? Puedo levantarme a las 6 de la mañana para ir a clase, pero cualquiera se planta a las 7 de la mañana en Queen Elizabeth Park o en Stanley Park o en algún otro parque o lugar turístico. Lo primero que voy a hacer mañana cuando llegue a la escuela es pedir un cambio de horario a la jefa de estudios, y si tengo que subir de nivel, pues más me espabilaré, porque mi problema es que tengo el inglés muy oxidado, pero mucha teoría ya la he dado y sólo me toca repasar. Y otra noticia que he tenido es que mi compañera de casa, Ayumi, y con toda la razón del mundo, no quiere compartir habitación con la chica japonesa. Entre otras cosas, porque perderá su intimidad para hablar, y, además, así no practicará el idioma. Con lo cual me ha pedido que yo comparta habitación con la nueva chica japonesa de 18 años y ella se mudará a mi habitación. Así que, a partir de la semana que viene, compartiré, aunque es un cuarto muy grande, vamos a estar las dos la mar de anchas. La chica se va el mismo día que yo, espero que sea maja, porque Japón, según cómo lo mires, o hablan y son majos, como Ayumi y Koki, el chico japonés de 23 años con el que salimos Maggie y yo ayer, o no sueltan prenda y son cerradísimos. Por si acaso, he sacado de la maleta las pinzas, por si le tengo que ir sacando las palabras… porque pienso practicar el idioma con ella las dos semanas que me quedan, porque poco más me voy a poder relacionar… Mi amiga Maggie se va el sábado que viene… ¡qué rápido pasa el tiempo! y ahora a ella le ponen horario de mañana, no coincidimos ni a tiros. Y en mi nuevo nivel creo que seremos los mismos que hasta ahora, o sea, clase minimalista… Mañana será mi último día con mi teacher Erin, muy simpática y muy maja, pobrecilla, lo poco que la entendía los primeros días… y ahora que ya me he acostumbrado a darme por aludida cuando dice “¿Mreiri?”. Algo así me llama, los primeros días me enteraba por los codazos de los compañeros. Ahora que le había cogido su acento me ponen a un tal Dave, ya veremos qué tal le entiendo, espero que mejor que al cuidador de Schoona de ayer del acuario. Como con Erin los primeros días: reírme y “yes, yes…”. “Are you an idiot?” y yo: “Yes, yes…” y la sonrisa de “no tengo ni puñetera idea de lo que me estás diciendo, y si te lo hago repetir 3 veces seguiré sin enterarme. Por algo tengo los problemas con el listening y el speaking… Esta mañana estaba con Ayumi esperando el bus, y estábamos hablando y una chica me ha preguntado “Excuse me, where are you from?”. Y yo ya pensaba que, a continuación, me hablaba en castellano, pero no. La chica era canadiense y me ha dicho: “I like your Accent, I had never heard it befote”. Sí, seguro que lo ha escuchado, pero con mi ingles macarrónico que hay que cogerlo también con pinzas, como voy a coger a la nueva japonesa como no hable…Ahora lo hablo más fluently que cuando llegué, pero mi Spanish accent ahí sigue, imbatible. Como mi desorden, que me acompaña ahí donde vaya ¡Cómo me he reído cuando Ayumi me ha dicho que haga la maleta para ir a su cuarto! Yo le he dicho que acabaré antes haciendo 30 viajes jejeje. Veremos el drama el día que haga la maleta… Eso sí va a ser una tragedia griega y no el no tener Wifi en el aeropuerto de Atenas…
En fin, fuera bromas, en este día ha habido noticias de todo. Turismo, poco. He seguido comiendo galletas, cuando he salido de clase he ido a buscar mi entrada para Lady Gaga (ahora la estoy escuchando, milagrosamente, cuando habla, le entiendo todo, estoy escuchando una entrevista de ella), y después he visto el percal de día que hacía y he paseado un poco más, hasta que, finalmente, he vuelto a la empresa y he estado esperando a las chicas a las 16:30 h. No sin antes comprarme un pedazo de pizza… esta vez de Megabite… al menos hoy Romano’s no ha incrementado su negocio gracias a mí. Tiene tela, 4 días seguidos. Y nada más que explicar hasta las 16:30 h., cuando hemos ido las 9 personas que vamos a ir juntas a Victoria el fin de semana a comprar el billete del bus. Tiene tela, el sábado “sólo” me tendré que levantar a las 6 de la mañana como tarde… Pero prefiero eso y aprovechar el día, que por algo una es de espíritu madrugador. Hemos conseguido comprar los billetes, y, después, ya está, mi día ha finalizado. No he llegado a la cena por 30 min., y, ahora, ya me rugen las tripas, pero por no dejar toda la habitación enmaranada con migas o salir afuera y morirme de frío, haré régimen por esta noche… y mañana atracaré las tostadas con mermelada, ñam ñam ñam. Y luego me quejo de que cada día me note la ropa más justa… Ya he firmado la bandera de mi compi Belén, que mañana será el último día que la vea… Good night!
viernes, 20 de agosto de 2010
jueves, 19 de agosto de 2010
Adoro este país...
Ahora que conozco la noche canadiense, más.
La conductora del autobús preguntaba a cada persona que se dormía a qué parada iba, y ha preguntado a un chico español que andaba bastante bebido y me ha tocado traducirle.
Por mi parte, cada día me desenvuelvo mejor con el idioma y estoy más a gusto... ¡Adoro este país! ¡Adoro el decir "Thank you!" cada vez que me bajo de un autobús!, adoro decir "Hello!" con una sonrisa sin parecer una idiota que se ha caído de un pino...
Me encanta este país. Gracias por una gran noche. Me voy a dormir que en 5 horas me levanto... Kisses for everyone!!
La conductora del autobús preguntaba a cada persona que se dormía a qué parada iba, y ha preguntado a un chico español que andaba bastante bebido y me ha tocado traducirle.
Por mi parte, cada día me desenvuelvo mejor con el idioma y estoy más a gusto... ¡Adoro este país! ¡Adoro el decir "Thank you!" cada vez que me bajo de un autobús!, adoro decir "Hello!" con una sonrisa sin parecer una idiota que se ha caído de un pino...
Me encanta este país. Gracias por una gran noche. Me voy a dormir que en 5 horas me levanto... Kisses for everyone!!
Día 11: Primera parte del día. Schoona, que es casi tan zampona como yo… jejeje.
Sí, aquí son ahora las 19:40 h. y, en breve, me voy a arreglar para salir un rato a tomar algo. Vamos a ir a un nightclub… Hemos quedado a las 21:30 h. y antes de las 0:50 h.he de salir, porque a esa hora tengo el último bus. Justo a la hora a la que se sale en España de fiesta, aquí estaré ya de vuelta. Aunque lo agradezco porque mañana a las 7:20 h. ya cojo el bus. Sí, ese es mi ritmo aquí. Quiero aprovechar al máximo el tiempo. Ahora mismo estoy un poco menos desconectada, la semana que viene ya abre la oficina donde trabajo y estoy pasando mucho tiempo revisando mails y cosas pendientes, así que una parte de mi cerebro ya no está de vacaciones. Entre eso y los deberes…pues las únicas vacaciones que estoy teniendo es el respirar el aire de esta ciudad. Espero que no haya grandes contratiempos en estas 2 semanas que yo no estaré, pues hay veces que parezco demasiado imprescindible, y eso me hace sentirme muy vinculada. En fin, no quiero pensar en el tema. A mí me encanta mi trabajo, pero también me gusta poder desconectar y, a partir de la semana que viene, las 2 semanas que me quedan, va a ser difícil.
¡¡Hoy he conocido a Schoona!! Ella es la tortuga de mar que encontraron cerca de la Costa Oeste de Canadá y que ahora vive en el Vanaqua, el Acuario de Vancouver. He hecho el programa de Animal Encounters, un encuentro en el que amantes de diferentes tipos de animales podemos ir y nos explican cosas sobre los animales, y, en el caso de las tortugas, las ves desde otra perspectiva… ¡y yo le he dado de comer!
Ha sido emocionante. Una tortuguita de 70 kg., igualita a la que vi en Mexico en libertad hace ya 3 años, pero mucho más pequeña. Hemos cortado su comida: vegetales como pepinos, pimientos, lechuga, ensalada, endivias… y también pescado y marisco, como salmón y otro tipo de pescado del que no sé la traducción. En resumen, vegetables y seafood. Hemos pesado su comida y se la hemos dado, con una pinza, sumergíamos la comida en el agua (porque si no, no la ve, de buena cosa me entero después de tener tortugas durante más de 20 años, justo mi Flecha hubiera cumplido 20 años conmigo el pasado domingo). En ese momento, Schoona venía y se comía la comida, cuando estaba cerquita, soltábamos las pinzas. Y así le he ido dando de comer diciéndole cosas bonitas. No sé por qué le hablaba en inglés, porque me iba a entender igual de nulamente… “Good girl”, “nice girl”, “very good, girl”, “wonderful”, “beautiful”, jejeje, y miles de piropos que le iba diciendo yo al animal mientras me caía la baba. ¡Qué momento! Un momento animaluno comparable con poquitos otros momentos animalunos, como cuando vi la otra tortuga en Mexico y asomó la cabecita. He podido tocar su caparazón, según los monitores, sí sienten algo cuando les tocas el caparazón. ¡¡Tampoco lo sabía!!
He visto también una película en 4D en el Acuario. ¡¡He disfrutado como una enana!! Es una peli en 3D pero con “efectos”, como que tiren agua, burbujas, que vibren los asientos… mil cosas divertidas, ¡¡qué hartón de reír!! aunque algún niño, pobrecito, se ha asustado.
Mi mañana ha sido provechosa. He madrugado y he ido con Ayumi en el bus, hemos hablado mucho, y me ha dicho que estaría muy bien que compartiera cuarto con ella cuando Belén se fuera, que no quiere estar sola. Por mí parte, era una genial idea, aunque no sé si es posible porque vendrá otra compañera para ella. En clase, sólo hemos sido 3, y Erin, la profesora, nos ha entregado los ejercicios de ayer y me han salido bastante bien. Sorprendentemente, me está dando tiempo a aprender inglés y todo… En el bus, a la vuelta, ya he hecho los deberes de mañana. Después de clase, hemos hablado con Maggie y más amigos del fin de semana en Victoria. Mañana lo acabaremos de reservar, es un lugar precioso y pasaremos seguramente una noche allí. Acto seguido, hemos comido Maggie y yo en Romano’s, que ya es mi sitio por excelencia… ¡Dios, cómo voy a echar de menos esas pizzas! ¡¡Grasa grasa pero qué rica está!! Me encantan… y hemos dado una vuelta por Pacific Center antes de que yo me fuera al Acuario. Después, he vuelto a la escuela al Ice Cream Social, ¿cómo me iba a perder yo la ocasión de un evento que incrementa mi aumento de peso? No, no, por favor. Duprete, la chica de actividades de la escuela, que ya me conoce, me ha dicho, “Do you want more?” y yo, claro, ¿Cómo le iba a decir que no? Me he puesto las botas. Y no contenta con eso, antes de coger el bus para ir a cenar a casa, he pasado por la crepería. Pero en la crepería me he comportado y sólo me he tomado un megacafé de esos de litro que sólo veo en las pelis americanas y cuando fui la primera vez a Costa’s Coffee. De vuelta a casa, la cena ha sido superior: unos sándwich vegetales, maíz con salsa de queso y mayonesa con arroz, una ensaladita, un pastel riquísimo, el té… A mí me ha encantado esa cena, pocas manías tengo yo, estaba riquísimo. El bocadillo tenía mostaza… ñam ñam (todavía sonrío recordando la cena). Cuando vuelva, régimen estricto. Y mucho deporte. No sólo piscina y jacuzzi en el polideportivo, sino también cinta y máquina. Se ha acabado la buena vida, jejeje.
En fin, voy a ponerme un poco presentable para la party… Supongo que cuando llegue tendré que ser sensata y no escribir… Voy a dejar que mi amigo Julio me haga compañía mientras me arreglo. Grande no soy yo, grande es Julio Iglesias y esta canción… para escucharla muy muy muy detenidamente:
Y yo me pregunto… ¿a él este tipo de ultimátum le funcionó? Porque, cuando la escribió, creo que Miranda todavía era adolescente… Es buenísima, ahí la estoy yo publicitando entre mis compis de clase, a mi compañera sueca se la he puesto y le he dicho que es una gran figura en nuestro país… Ni Bisbal ni Busta… ¡¡qué va!! Julio Iglesias is good!! Debería prestarme algún día su jet privado de toda la publicidad que le estoy haciendo en la escuela… A seguir durmiendo, España… Vancouver… Here we go!!
Ya está bien
de tantas atenciones con la gente
ya está bien
de tanto abrazo y beso a los amigos,
ya está bien
de tanto baile siempre
pero jamás conmigo;
es que no estoy de suerte
o qué.
Ya está bien
de tanto andar con unos y con otros
ya está bien
yo, a veces, me pregunto si te importo,
aún o qué
pues sólo estás conmigo
si al fin nos dejan solos
y eso, de verdad
no puede ser.
Te voy a dejar de querer
de una vez para siempre,
cuidado, me puedes perder
si algo más no me atiendes.
Te voy a dejar de querer
si te pasas de amable;
te vas a olvidar de la gente,
me vas a atender más que a nadie,
si noto el más leve desaire
te voy a dejar de querer.
Ya está bien
de tantas atenciones con la gente
ya está bien
de tanto abrazo y beso a los amigos,
ya está bien
de tanto baile siempre
pero jamás conmigo;
es que no estoy de suerte
o qué.
Ya está bien
de tanto andar con unos y con otros
ya está bien
yo, a veces, me pregunto si te importo,
aún o qué
pues sólo estás conmigo
si al fin nos dejan solos
y eso, de verdad
no puede ser.
Te voy a dejar de querer
de una vez para siempre,
cuidado, me puedes perder
si algo más no me atiendes.
Te voy a dejar de querer
si te pasas de amable;
te vas a olvidar de la gente,
me vas a atender más que a nadie,
si noto el más leve desaire
te voy a dejar de querer.
¡¡Hoy he conocido a Schoona!! Ella es la tortuga de mar que encontraron cerca de la Costa Oeste de Canadá y que ahora vive en el Vanaqua, el Acuario de Vancouver. He hecho el programa de Animal Encounters, un encuentro en el que amantes de diferentes tipos de animales podemos ir y nos explican cosas sobre los animales, y, en el caso de las tortugas, las ves desde otra perspectiva… ¡y yo le he dado de comer!
Ha sido emocionante. Una tortuguita de 70 kg., igualita a la que vi en Mexico en libertad hace ya 3 años, pero mucho más pequeña. Hemos cortado su comida: vegetales como pepinos, pimientos, lechuga, ensalada, endivias… y también pescado y marisco, como salmón y otro tipo de pescado del que no sé la traducción. En resumen, vegetables y seafood. Hemos pesado su comida y se la hemos dado, con una pinza, sumergíamos la comida en el agua (porque si no, no la ve, de buena cosa me entero después de tener tortugas durante más de 20 años, justo mi Flecha hubiera cumplido 20 años conmigo el pasado domingo). En ese momento, Schoona venía y se comía la comida, cuando estaba cerquita, soltábamos las pinzas. Y así le he ido dando de comer diciéndole cosas bonitas. No sé por qué le hablaba en inglés, porque me iba a entender igual de nulamente… “Good girl”, “nice girl”, “very good, girl”, “wonderful”, “beautiful”, jejeje, y miles de piropos que le iba diciendo yo al animal mientras me caía la baba. ¡Qué momento! Un momento animaluno comparable con poquitos otros momentos animalunos, como cuando vi la otra tortuga en Mexico y asomó la cabecita. He podido tocar su caparazón, según los monitores, sí sienten algo cuando les tocas el caparazón. ¡¡Tampoco lo sabía!!
He visto también una película en 4D en el Acuario. ¡¡He disfrutado como una enana!! Es una peli en 3D pero con “efectos”, como que tiren agua, burbujas, que vibren los asientos… mil cosas divertidas, ¡¡qué hartón de reír!! aunque algún niño, pobrecito, se ha asustado.
Mi mañana ha sido provechosa. He madrugado y he ido con Ayumi en el bus, hemos hablado mucho, y me ha dicho que estaría muy bien que compartiera cuarto con ella cuando Belén se fuera, que no quiere estar sola. Por mí parte, era una genial idea, aunque no sé si es posible porque vendrá otra compañera para ella. En clase, sólo hemos sido 3, y Erin, la profesora, nos ha entregado los ejercicios de ayer y me han salido bastante bien. Sorprendentemente, me está dando tiempo a aprender inglés y todo… En el bus, a la vuelta, ya he hecho los deberes de mañana. Después de clase, hemos hablado con Maggie y más amigos del fin de semana en Victoria. Mañana lo acabaremos de reservar, es un lugar precioso y pasaremos seguramente una noche allí. Acto seguido, hemos comido Maggie y yo en Romano’s, que ya es mi sitio por excelencia… ¡Dios, cómo voy a echar de menos esas pizzas! ¡¡Grasa grasa pero qué rica está!! Me encantan… y hemos dado una vuelta por Pacific Center antes de que yo me fuera al Acuario. Después, he vuelto a la escuela al Ice Cream Social, ¿cómo me iba a perder yo la ocasión de un evento que incrementa mi aumento de peso? No, no, por favor. Duprete, la chica de actividades de la escuela, que ya me conoce, me ha dicho, “Do you want more?” y yo, claro, ¿Cómo le iba a decir que no? Me he puesto las botas. Y no contenta con eso, antes de coger el bus para ir a cenar a casa, he pasado por la crepería. Pero en la crepería me he comportado y sólo me he tomado un megacafé de esos de litro que sólo veo en las pelis americanas y cuando fui la primera vez a Costa’s Coffee. De vuelta a casa, la cena ha sido superior: unos sándwich vegetales, maíz con salsa de queso y mayonesa con arroz, una ensaladita, un pastel riquísimo, el té… A mí me ha encantado esa cena, pocas manías tengo yo, estaba riquísimo. El bocadillo tenía mostaza… ñam ñam (todavía sonrío recordando la cena). Cuando vuelva, régimen estricto. Y mucho deporte. No sólo piscina y jacuzzi en el polideportivo, sino también cinta y máquina. Se ha acabado la buena vida, jejeje.
En fin, voy a ponerme un poco presentable para la party… Supongo que cuando llegue tendré que ser sensata y no escribir… Voy a dejar que mi amigo Julio me haga compañía mientras me arreglo. Grande no soy yo, grande es Julio Iglesias y esta canción… para escucharla muy muy muy detenidamente:
Y yo me pregunto… ¿a él este tipo de ultimátum le funcionó? Porque, cuando la escribió, creo que Miranda todavía era adolescente… Es buenísima, ahí la estoy yo publicitando entre mis compis de clase, a mi compañera sueca se la he puesto y le he dicho que es una gran figura en nuestro país… Ni Bisbal ni Busta… ¡¡qué va!! Julio Iglesias is good!! Debería prestarme algún día su jet privado de toda la publicidad que le estoy haciendo en la escuela… A seguir durmiendo, España… Vancouver… Here we go!!
Ya está bien
de tantas atenciones con la gente
ya está bien
de tanto abrazo y beso a los amigos,
ya está bien
de tanto baile siempre
pero jamás conmigo;
es que no estoy de suerte
o qué.
Ya está bien
de tanto andar con unos y con otros
ya está bien
yo, a veces, me pregunto si te importo,
aún o qué
pues sólo estás conmigo
si al fin nos dejan solos
y eso, de verdad
no puede ser.
Te voy a dejar de querer
de una vez para siempre,
cuidado, me puedes perder
si algo más no me atiendes.
Te voy a dejar de querer
si te pasas de amable;
te vas a olvidar de la gente,
me vas a atender más que a nadie,
si noto el más leve desaire
te voy a dejar de querer.
Ya está bien
de tantas atenciones con la gente
ya está bien
de tanto abrazo y beso a los amigos,
ya está bien
de tanto baile siempre
pero jamás conmigo;
es que no estoy de suerte
o qué.
Ya está bien
de tanto andar con unos y con otros
ya está bien
yo, a veces, me pregunto si te importo,
aún o qué
pues sólo estás conmigo
si al fin nos dejan solos
y eso, de verdad
no puede ser.
Te voy a dejar de querer
de una vez para siempre,
cuidado, me puedes perder
si algo más no me atiendes.
Te voy a dejar de querer
si te pasas de amable;
te vas a olvidar de la gente,
me vas a atender más que a nadie,
si noto el más leve desaire
te voy a dejar de querer.
miércoles, 18 de agosto de 2010
Día 10: Mi deseo es que las brujas dejen de parecer hadas y las hadas dejemos de parecer brujas…
Hoy día menos intenso… aunque muy largo. Menos intenso de turismo. He cogido el bus por la mañana con Ayumi, ella ha dormido y yo he mirado la gente y el paisaje, y he escuchado la 101.0 de Vancouver, una emisora de rock que, cuando vuelva, voy a echar de menos… ¡¡hasta entiendo algunas cosas que dice el locutor!! Era uno de mis objetivos cuando vine aquí, así que algo sí se ha cumplido. Después he llegado a clase, y he tenido la mala idea de abrir Internet. Primera conversación de la mañana. En la primera clase, nos han dado el examen de la semana pasada. Un 17,5 sobre 23. No me puedo quejar teniendo en cuenta que no me acordaba que había examen… y no estudié anything de anything. En el intercambio de la segunda mitad, volví a mirar Internet. Esta vez Facebook. Ahí ya se me acabó el día. Vi algo que no me gustó nada. Y la siguiente parte de la clase era totalmente literaria. Así que me aburrí como una ostra con un texto sobre una mujer blanca de Sudáfrica a la que atraca un hombre de color, todo super descriptivo y que no me decía nada nuevo… Y, además, mi mente estaba en otras cosas. Cuando salí de mi final de clase, me encontré con Maggie y quedamos en comer juntas a las 13 h. Así que hasta esa hora estuve mirando el e-mail de la empresa y respondiendo mails de trabajo… ¡genial, así se desconecta, sí señora! Comimos con Maggie en Romano’s, lo cierto es que lo pasamos muy bien juntas y hemos hecho muy buenas migas, y eso que no vamos a clase juntas y nos conocimos por el Facebook de la escuela… Algo bueno tiene esa red social, de vez en cuando. Pero de vez en cuando, algo malo también. A la vuelta, me quedé con el portátil en la escuela con la intención de salir pronto y dar una vuelta antes de las 16:30 h., cuando había quedado con las chicas en la escuela para ir juntas al circo. Y en ese rato… finalmente me quedé conectada. Y tuve varias conversaciones bonitas y otra con la que me puse tremendamente triste, muy triste. No me gusta discutir con la gente a la que quiero, pero hay veces que ya no sé cómo hacer mejor las cosas y mi paciencia y mis ganas de conciliar no dan para tanto… así que me quedé muy triste, muy hecha polvo. Tan hecha polvo que, cuando salieron las chicas de clase, yo estaba con esa cara de poema de funeral que me caracteriza y en cuanto me dijo una de ellas: “¿Qué te pasa?” ya me fui corriendo al vestíbulo y empecé a llorar como una magdalena. Hay gente a quien le cuesta mucho expresar sus sentimientos y hay gente a la que nos cuesta reprimirlos… no sé qué es peor, sinceramente. Yo sólo sé que me he comportado como una pava, y nada merecía el fastidiar uno de mis días aquí, que son como pequeños tesoros que voy exhibiendo cada día… son como joyas que te prestan que sólo te puedes poner un día. Y yo hoy he sido una pava. Mal por mí. Al zoo de Vancouver directa me tengo que ir. Por pava. Y también podrían enviar alguna… ¿zorra? ¿hiena? En fin… ya he llorado, y creo que me he cansado más todavía. La parte bonita es que han salido mis tres soles de Sudamérica a consolarme y también el vals austríaco a decirme que no tenía de qué preocuparme. 4 maravillas que son mis amigas aquí.
Hemos ido juntas a dar una vuelta por Chinatown, y después a ver el Cirque du Soleil. Impresionante, nunca los había visto. Todo lo que explique es poco, hay que verlo. Cuando uno de ellos se sube a un montón de sillas y hace malabarismos, otros dos empiezan a caminar a la vez por una doble rueda y uno salta la rueda y se pone a bailar encima… fantástico, incluso cuando sale la alfombra con ratas (de peluche, claro). Un espectáculo maravilloso. Aunque reconozco que podría haberlo disfrutado más, pues estaba realmente agotada… A la vuelta en el bus con Belén, hoy nos hemos reído mucho, ¡¡lo necesitaba!! La voy a echar mucho de menos la semana que viene. Son la 1:40 h. aquí, y repito mi deseo del principio: que las hadas no parezcamos brujas (como yo en la foto, de esta misma noche) y que las brujas no parezcan cándidas hadas… Y que las relaciones con las personas que se quieren sean más claras y simples, menos complicadas. Good night Vancouver, feliz mañana ya, Barcelona.
martes, 17 de agosto de 2010
Día 9: Lo que daría yo ahora mismo por una fideuá... Keep on rocking in the free world!!
Como dice una canción de este gran canadiense al que adoro. Empiezo a notar el efecto de mi mala alimentación, de la cual yo soy absolutamente la única culpable porque no me estoy privando de nada y no estoy haciendo ningún esfuerzo por comer bien. Esta tarde, de vuelta en el bus, pensaba en las galletas que aún tenía en casa como “provisión de emergencia”. Ahora mismo, solamente puedo ver el envoltorio y las cuatro que he dejado… Y me acordaba de mis super menús de los miércoles en La Terraza, que eso sí es comida en condiciones y no lo que estoy zampando aquí. Para empezar, esta mañana el desayuno: trozos de pan de molde con mermelada de fresa, se acabó la natural y han comprado hecha. Puesto que tengo que rendir en mis clases matinales en las que aún no soy persona, cubro el pan de molde bien untadito de mantequilla…no sea que deje de ganar unas calorías… no no. Y, a continuación, unas buenas cucharadas de mermelada, que hoy he caído en la cuenta de que es la única fruta que estoy comiendo aquí. A continuación, caliento el agua y, mientras se calienta, me tomo un vaso de leche. Ayer lo comentaba con mi compi Belén, que aquí la leche está muy mala, sabe a gasolina, a mí me encanta beberla directamente y en España está riquísima, al menos, mucho mejor que la de aquí, que no sabe a nada más que a artificio. Igual que la mantequilla. El pan tiene esos granitos de supongo sésamo que no le dan sabor y que lo único que hacen es que ponga todo el mármol de la cocina a topitos. Son una puñeta, porque el efecto que tendrían que hacer, pues no creo que lo hagan.. Desde que he venido, no he tomado una sola hoja de lechuga. Viernes comí pizza, sábado comí pizza, domingo tarde comí pizza y hoy he comido pizza. Eso sí, de vegetales, diferentes sabores, carnes, salsas… Y ahora no me zampo una por no salir a buscarla y porque tengo sueño, que si no… Ya estoy pensando en mi plan de dieta cuando regrese, porque la voy a necesitar. Cada día veo que me van menos anchas las camisetas, las faldas, los vestidos… aunque, en el fondo, no me preocupa, me preocupa más por la cuestión de salud. Yo pienso que tres semanas de indulgencia no hacen daño a nadie, y espero estar en lo cierto… Mi amor por las pizzas, a este paso, puede ir disminuyendo, aunque ya ha pasado una semana y todavía no pienso eso. Y, si no, siempre quedará la opción hamburguesa, que la exploté mucho el primer día. Eso sí, tengo que decir que he descubierto algo que me encanta: el Canada Dry, un Ginger ale, una soda de gengibre que está riquísima. Va por el camino de convertirse en otra bebida internacional que me gusta, como los Panachés de fresa. De locales de comida, especialmente encantada me tiene Romano’s, una pizzería que hay en frente de la escuela en la que puedo tomar 2 pedazazos de pizza y una bebida por 4 dólares. Igual vosotros lo veis normal… si estuvierais en Vancouver una semana entenderíais el por qué me sorprendo…es muy muy barato. Aquí una podría arruinarse solamente comiendo y cenando.
En fin, mi día hoy ha sido Light. Hasta las 11:20 h. no tenía clase. He ido a clase con Belén, que también tenía que estar a la misma hora y, puesto que hemos llegado con 40 minutos de antelación, hemos paseado por Pacific Center, un centro comercial muy bonito muy cercano a la escuela. Da gusto cómo te hacen la pelota en las tiendas jejeje, con lo poco que me gusta a mí eso, pero sigo pensando que podría hacer una tesis sociológica sobre cómo se comportan los canadienses y cómo se comportan las personas que trabajan en empresas de servicios. Hemos estado mirando unos brillos de labios con sabores, había algunos con sabor a bizcocho, vainilla… con eso, la que no triunfe, muy mal se lo monta jeje. Y como aquí una no tiene con quién aprovecharlo, pues me he ido a mi primera clase del día… Ilab. Consiste en que el profe vea que has llegado al aula, te dice el nº .de lección que toca hoy y tú vas haciendo los ejercicios online. Hay listening, vocabulary, etc. etc… ¡¡y speaking!! No me he reído poco cuando he visto que tenía que decir las palabras en el micro… Toda la gente calladita y yo tenía que repetir la solución hablando. Y yo que eso de preguntar las dudas, en este curso, lo tengo muy asumido, he llamado al profe y le he dicho… ¿¿¿¿Es necesario???? Me ha dicho que no, que si me sentía embarrased, que no me preocupara y pasara al siguiente ejercicio. Y como la mayoría de las cosas: yo me quejo para evitar tenerlo que hacer pero, después, la curiosidad me puede más y acabo haciendo lo que me estaba quejando de hacer. Y no ha sido para tanto, lo he hecho lo más flojito que he podido, pero aquí ya me dicen que Spanish people talk so loud…! y eso que no han visto a mi padre cuando habla por teléfono…
Pues esa ha sido mi primera clase, he apuntado mucho vocabulario y en los 10 minutos de gracia finales me ha venido de perlas algo de lo que me quejaba últimamente, y es de que ahora con Hotmail se conecta el MSN. En lugares donde no puedes utilizar el MSN, va de fábula para no tener que ir buscando el web Messenger, y, además, es la mar de disimulado. Al mediodía, había quedado para comer con Maggie, y, aunque me ha dado a elegir, yo he preferido volver a mi paraíso vancouveriano de las pizzas, como ya os he dicho antes, Romanos. Hoy ha tocado probar pizza con verduras y patata… ¡riquísima! y pizza de múltiples carnes con una salsa que, al final, no ha resultado ser tan indigesta. A continuación, he vuelto a mi segunda parte de las clases, de 13:45 a 16:30, mis spin classes, en las cuales yo pedí mejorar mi nivel de listening y de speaking. La profesora ha resultado ser una señorita de Toronto muy simpática, me ha recordado a la protagonista de las pelis de institutos de los mediodías en Antena 3, muy cómica ella y muy agradable, la verdad. Y, lamentablemente, no voy a tener clase con ella ninguna semana más porque vuelve a su ciudad. “¿Te lo has pensado bien renunciar a este estupendo clima, darling?”. Mientras lo decía, yo no podía parar de pensar en eso y cuál fue mi principal razón para elegir Vancouver como ciudad en lugar de Toronto, Montreal o las tierras australianas. Me encanta el clima de esta ciudad, tan parecido al mío, pero sin el calor insoportable, aunque esta tarde ha habido un momento que sí que me ha molestado un poco el calor. En la clase, hemos sido 5 personas, estaba mi amigo Boniface, que resulta que al final coincidimos en clases y todo, Victoria, una chica ucraniana, un chico mexicano y un chico japonés llamado Koki, muy majo y hablador, cuando he llegado a clase, yo estaba con Maggie y me ha dicho que iba a su clase y que era un chico muy agradable. Eso se agradece, gente que tenga ganas de conversar… porque estoy conociendo gente de muchas nacionalidades y quiero evitar hacerme estereotipos… Pero ya voy haciendo mis clasificaciones. Y este chico japonés ha sido muy agradable, conversador y abierto. En la segunda parte de la clase, hemos hablado cada uno de nuestro país y hemos hecho una especie de discurso. Como a mí, a todos les ha llamado mucho la atención los 5 hijos de Boniface de El Congo, y cada uno hemos explicado muchas cosas de nuestro país. Desde que he llegado aquí, veo que se nos conoce por la paella, ¡LA SANGRÍA! Y el cerrar las tiendas al mediodía y no encontrar nada abierto. Sí, a mí eso también me fastidia… sobretodo el no poder hacer jornada intensiva en la oficina por la oficialidad de la siesta en el horario laboral español… En fin.
Cuando he salido, he quedado con Belén y nos hemos ido juntas a Gastown, en Water Street… y esta vez, no me ha pasado desapercibido el steamclock, el reloj de vapor tan famoso que está en Waters con Cambie Street. Nos hemos hecho fotos, hemos seguido viendo tiendas, y, finalmente, hemos cogido el bus de vuelta a casa. Nos hemos parado a comprar atún una parada antes, es la debilidad de nuestra baby del grupo, el atún, jeje, ahora cada vez que vea mucho atún me acordaré de esta ecuatoriana tan simpática y buena conmigo. Se marcha este sábado y la echaré mucho de menos. Aquí es tradición de cada estudiante comprar una bandera de Canadá y que todos los compañeros la firmen. Será la siguiente que he de firmar, ¡¡me va a dar mucha pena!!
Como veis, hoy ha sido un día Light en comparación a los días anteriores, son las 21:36 h. y ya me voy a ir a la cama, porque en 8 horas o 9 a lo sumo ya estaré despierta. Y mañana, nueva gente en clase y el Cirque du Soleil… Good morning, Spain, good night, Vancouver…
En fin, mi día hoy ha sido Light. Hasta las 11:20 h. no tenía clase. He ido a clase con Belén, que también tenía que estar a la misma hora y, puesto que hemos llegado con 40 minutos de antelación, hemos paseado por Pacific Center, un centro comercial muy bonito muy cercano a la escuela. Da gusto cómo te hacen la pelota en las tiendas jejeje, con lo poco que me gusta a mí eso, pero sigo pensando que podría hacer una tesis sociológica sobre cómo se comportan los canadienses y cómo se comportan las personas que trabajan en empresas de servicios. Hemos estado mirando unos brillos de labios con sabores, había algunos con sabor a bizcocho, vainilla… con eso, la que no triunfe, muy mal se lo monta jeje. Y como aquí una no tiene con quién aprovecharlo, pues me he ido a mi primera clase del día… Ilab. Consiste en que el profe vea que has llegado al aula, te dice el nº .de lección que toca hoy y tú vas haciendo los ejercicios online. Hay listening, vocabulary, etc. etc… ¡¡y speaking!! No me he reído poco cuando he visto que tenía que decir las palabras en el micro… Toda la gente calladita y yo tenía que repetir la solución hablando. Y yo que eso de preguntar las dudas, en este curso, lo tengo muy asumido, he llamado al profe y le he dicho… ¿¿¿¿Es necesario???? Me ha dicho que no, que si me sentía embarrased, que no me preocupara y pasara al siguiente ejercicio. Y como la mayoría de las cosas: yo me quejo para evitar tenerlo que hacer pero, después, la curiosidad me puede más y acabo haciendo lo que me estaba quejando de hacer. Y no ha sido para tanto, lo he hecho lo más flojito que he podido, pero aquí ya me dicen que Spanish people talk so loud…! y eso que no han visto a mi padre cuando habla por teléfono…
Pues esa ha sido mi primera clase, he apuntado mucho vocabulario y en los 10 minutos de gracia finales me ha venido de perlas algo de lo que me quejaba últimamente, y es de que ahora con Hotmail se conecta el MSN. En lugares donde no puedes utilizar el MSN, va de fábula para no tener que ir buscando el web Messenger, y, además, es la mar de disimulado. Al mediodía, había quedado para comer con Maggie, y, aunque me ha dado a elegir, yo he preferido volver a mi paraíso vancouveriano de las pizzas, como ya os he dicho antes, Romanos. Hoy ha tocado probar pizza con verduras y patata… ¡riquísima! y pizza de múltiples carnes con una salsa que, al final, no ha resultado ser tan indigesta. A continuación, he vuelto a mi segunda parte de las clases, de 13:45 a 16:30, mis spin classes, en las cuales yo pedí mejorar mi nivel de listening y de speaking. La profesora ha resultado ser una señorita de Toronto muy simpática, me ha recordado a la protagonista de las pelis de institutos de los mediodías en Antena 3, muy cómica ella y muy agradable, la verdad. Y, lamentablemente, no voy a tener clase con ella ninguna semana más porque vuelve a su ciudad. “¿Te lo has pensado bien renunciar a este estupendo clima, darling?”. Mientras lo decía, yo no podía parar de pensar en eso y cuál fue mi principal razón para elegir Vancouver como ciudad en lugar de Toronto, Montreal o las tierras australianas. Me encanta el clima de esta ciudad, tan parecido al mío, pero sin el calor insoportable, aunque esta tarde ha habido un momento que sí que me ha molestado un poco el calor. En la clase, hemos sido 5 personas, estaba mi amigo Boniface, que resulta que al final coincidimos en clases y todo, Victoria, una chica ucraniana, un chico mexicano y un chico japonés llamado Koki, muy majo y hablador, cuando he llegado a clase, yo estaba con Maggie y me ha dicho que iba a su clase y que era un chico muy agradable. Eso se agradece, gente que tenga ganas de conversar… porque estoy conociendo gente de muchas nacionalidades y quiero evitar hacerme estereotipos… Pero ya voy haciendo mis clasificaciones. Y este chico japonés ha sido muy agradable, conversador y abierto. En la segunda parte de la clase, hemos hablado cada uno de nuestro país y hemos hecho una especie de discurso. Como a mí, a todos les ha llamado mucho la atención los 5 hijos de Boniface de El Congo, y cada uno hemos explicado muchas cosas de nuestro país. Desde que he llegado aquí, veo que se nos conoce por la paella, ¡LA SANGRÍA! Y el cerrar las tiendas al mediodía y no encontrar nada abierto. Sí, a mí eso también me fastidia… sobretodo el no poder hacer jornada intensiva en la oficina por la oficialidad de la siesta en el horario laboral español… En fin.
Cuando he salido, he quedado con Belén y nos hemos ido juntas a Gastown, en Water Street… y esta vez, no me ha pasado desapercibido el steamclock, el reloj de vapor tan famoso que está en Waters con Cambie Street. Nos hemos hecho fotos, hemos seguido viendo tiendas, y, finalmente, hemos cogido el bus de vuelta a casa. Nos hemos parado a comprar atún una parada antes, es la debilidad de nuestra baby del grupo, el atún, jeje, ahora cada vez que vea mucho atún me acordaré de esta ecuatoriana tan simpática y buena conmigo. Se marcha este sábado y la echaré mucho de menos. Aquí es tradición de cada estudiante comprar una bandera de Canadá y que todos los compañeros la firmen. Será la siguiente que he de firmar, ¡¡me va a dar mucha pena!!
Como veis, hoy ha sido un día Light en comparación a los días anteriores, son las 21:36 h. y ya me voy a ir a la cama, porque en 8 horas o 9 a lo sumo ya estaré despierta. Y mañana, nueva gente en clase y el Cirque du Soleil… Good morning, Spain, good night, Vancouver…
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lunes, 16 de agosto de 2010
Día 8: Beautiful North Vancouver.
Beautiful British Columbia. Esa es la insignia que llevan todas las matrículas de los coches de la provincia donde está ubicada Vancouver. Y con toda la razón. Bonita no, es preciosa. No hay día que deje de pensar lo mismo. Tengo muy claro que quiero volver a este lugar, y conocer más lugares de Canadá. Me ha encantado y maravillado como hacía tiempo que no lo hacía ningún lugar. Estoy muy acostumbrada a viajar y ver sitios preciosos (sin ir más lejos, Mykonos hace 2 semanas). Pero esto es algo más que gustarme la zona. Estoy pensando mucho, descubriendo otra nueva forma de vida, cada día me maravillo con lo que observo a mi alrededor, y el poner distancia me está yendo sinceramente bien. Es como un regalo que me he hecho a mí. Por primera vez, he pensado en mí y en nadie más que en mí yéndome. Necesitaba esto, necesitaba un cambio aunque sólo hayan sido estas 4 semanas. Me siento tremendamente feliz aquí, aunque a veces eche mucho de menos a la gente que quiero y tenga ganas de verles. Sé que es algo pasajero, ya que en tres semanas estoy de vuelta, y volveré con más pilas que nunca… dispuesta a volver a la rutina, pero habré hecho un gran cambio. Recordaré para siempre estas 4 semanas como una de las cosas más especiales que he hecho en mi vida… ¡y yo he viajado muchísimo! Pero una cosa es ir a un sitio de vacaciones y otra integrarte en la ciudad, acabarla conociendo y cada día conocer e integrarte con la gente. ¡Ay, si estuviera más cerca…!
Hoy he venido pronto, eran las 20:15 h. cuando ya hemos regresado con Belén de dar un paseo por el bonito barrio donde vivimos. North Vancouver es un municipio dentro del área metropolitana de Vancouver. Son casitas preciosas unifamiliares preciosas, como las que vemos en las películas, con caches anchas y largas, y con múltiples recovecos por descubrir. Hoy hemos descubierto un bonito bosque encantado a dos manzanas de nuestra casa… ¡y hemos visto una huella de oso! En ese mismo bosque, hemos visto una ardilla.
Mi día ha empezado hoy a las 7 h. He despertado a Belén, porque habíamos quedado para ir juntas a Downtown y, de ahí, ella coger el Skytrain hasta Metrotown y hacer compras y yo había quedado con Maggie, mi amiga austríaca y sus compañeras de casa y el primo de una de ellas para ir a Grouse Mountain a subir la montaña. No se me olvidará jamás el significado de hike… Ya lo sabía, pero tenía mis dudas… Es caminar por la montaña, duramente, y así hemos subido la Grouse Mountain, una montaña en North Vancouver que también es pista de esquí en invierno. Se puede subir en teleférico o bien andando. A la vuelta, lo mismo. Eso de “andando” es un eufemismo, pues casi la tienes que subir aguantándote el trasero para que no te caigas de espaldas… Sí, ya sé que soy una quejica, y que, yo, de andar, todo lo que se quiera, pero en plano y en asfalto. Ahí, si hicieran Olimpíadas, no hay quien me gane, pero todo lo que sea piedras, tierra y caerme de culo, soy una experta. Aunque, bueno, hoy me he comportado bastante bien y he subido a la cima como una campeona. Con la lengua afuera y más roja que una gamba, sí, pero no me he quejado. Eso era la falta de confianza… Japón nos alentaba a continuar y a finalizar nuestras pequeñas concesiones de descanso, mientras la parte masculina de Venezuela ha decidido subir por su cuenta porque la parte femenina preferíamos hacer descansos y tomárnoslo con calma. Austria estaba rendida, aunque ahí seguía imbatible, la parte femenina de Venezuela seguía a Japón incansablemente y España… España…pues ya sabemos, está en crisis. Y se hace mayor, jejeje. Pero ahí ha llegado a la meta como una campeona.
Una vez arriba, nos hemos relajado todo lo que nos podíamos relajar teniendo en cuenta que un bocado de comida nos costaba medio riñón, si no uno entero. 5 dólares por un pedacito de pizza, casi 4 dólares por un agua… así está claro que no podíamos reponer fuerzas libremente. Una vez hemos acabado de comer, nos hemos dirigido a ver las vistas de la ciudad desde allí. Preciosas. Y, a continuación, nos hemos dirigido a donde están los telesillas, que también funcionan en verano y son gratis si has comprado el ticket para bajar o subir y bajar en teleférico. La bajada, que vale 10 dólares, la hemos comprado. Ya no por el esfuerzo, que hubiera sido menos que la subida, sino por el vértigo y porque no me apetece probar qué tal se porta mi seguro médico con la cobertura de salud en el extranjero… soy curiosa, pero no tanto.
Subidos en los telesilla contemplábamos el paisaje, precioso bosque y preciosas montañas. Una vez abajo, cuando ya nos íbamos, hemos visto un cervatillo, aquí le llaman deer, yo le he llamado Bambi, porque era igualito. Estaba comiendo hierba tan feliz ajeno a la expectación que levantaba. La gente no se atrevía a tocarlo, ya que es salvaje, pero el animal no tenía pintas de ser nada agresivo. Como tampoco lo serían las ardillas que hemos visto.
Finalmente, hemos bajado con el teleférico, que ha dado un par de sacudidas cuando llega a las torres, y he cogido mi autobús hasta Phibbs Exchange para coger el 210 que me deja en Argyle Road, bien cerquita de mi “casa”. Me he quedado literalmente frita, incluso he soñado que había pasajeros en el autobús diferentes, jaja, si es que apenas duermo estos días, y menudo palizón me he dado hoy de subir hasta allí, ¡que una ya tiene una edad! He llegado a la casa con la esperanza… ¡ilusa de mí! de poder comer algo. Ayer Belén sí le dijo a nuestra mom que iría a comer, aunque yo no. La cuestión es que me he dado una ducha y hemos estado esperando hasta las 18:30 h., y nadie nos ha dicho ni a ella tampoco de que ya estaba la cena, así que nos hemos ido a dar una vuelta. Nuestro dad, estaba haciendo la colada, cosa que me ha sorprendido gratamente… que colaborara en las tareas domésticas, sí señor, como tiene que ser. Aunque lo de la comida es cosa de nuestra mom. Finalmente, como era prontísimo, nos hemos ido a dar una vuelta y hemos comido muy alegremente una pizza en Papa John’s, riquísima, de carne con pepperoni, bacon y no sé cuántas cosas más… Yo sólo sé que menos mal que no me he traído mucha ropa ajustada, estrecha o de talla, porque estoy engordando a base de bien. Cuando vuelva, régimen estricto. Pero aquí ya me van a poner el apodo de monstrua de las galletas. Las galletas de sabores se han convertido en producto de primera necesidad, igual que empiezan a serlo las porciones de pizza de Romano’s. Después de cenar, nos hemos ido a dar una vuelta por nuestro barrio, y no he dejado de maravillarme con las casas tan bonitas que hay en el lugar. Se respira tranquilidad, naturaleza, espacio abierto… toda una terapia. Estamos en una zona realmente única y privilegiada. Y así ha acabado mi día de expedición…puesto que hoy he venido pronto, he aprovechado para colgar fotos y escuchar algo de música, como esta joya que me encanta.
Hold your own
Know your name
And go your own way
And everything will be fine
Hoy he venido pronto, eran las 20:15 h. cuando ya hemos regresado con Belén de dar un paseo por el bonito barrio donde vivimos. North Vancouver es un municipio dentro del área metropolitana de Vancouver. Son casitas preciosas unifamiliares preciosas, como las que vemos en las películas, con caches anchas y largas, y con múltiples recovecos por descubrir. Hoy hemos descubierto un bonito bosque encantado a dos manzanas de nuestra casa… ¡y hemos visto una huella de oso! En ese mismo bosque, hemos visto una ardilla.
Mi día ha empezado hoy a las 7 h. He despertado a Belén, porque habíamos quedado para ir juntas a Downtown y, de ahí, ella coger el Skytrain hasta Metrotown y hacer compras y yo había quedado con Maggie, mi amiga austríaca y sus compañeras de casa y el primo de una de ellas para ir a Grouse Mountain a subir la montaña. No se me olvidará jamás el significado de hike… Ya lo sabía, pero tenía mis dudas… Es caminar por la montaña, duramente, y así hemos subido la Grouse Mountain, una montaña en North Vancouver que también es pista de esquí en invierno. Se puede subir en teleférico o bien andando. A la vuelta, lo mismo. Eso de “andando” es un eufemismo, pues casi la tienes que subir aguantándote el trasero para que no te caigas de espaldas… Sí, ya sé que soy una quejica, y que, yo, de andar, todo lo que se quiera, pero en plano y en asfalto. Ahí, si hicieran Olimpíadas, no hay quien me gane, pero todo lo que sea piedras, tierra y caerme de culo, soy una experta. Aunque, bueno, hoy me he comportado bastante bien y he subido a la cima como una campeona. Con la lengua afuera y más roja que una gamba, sí, pero no me he quejado. Eso era la falta de confianza… Japón nos alentaba a continuar y a finalizar nuestras pequeñas concesiones de descanso, mientras la parte masculina de Venezuela ha decidido subir por su cuenta porque la parte femenina preferíamos hacer descansos y tomárnoslo con calma. Austria estaba rendida, aunque ahí seguía imbatible, la parte femenina de Venezuela seguía a Japón incansablemente y España… España…pues ya sabemos, está en crisis. Y se hace mayor, jejeje. Pero ahí ha llegado a la meta como una campeona.
Una vez arriba, nos hemos relajado todo lo que nos podíamos relajar teniendo en cuenta que un bocado de comida nos costaba medio riñón, si no uno entero. 5 dólares por un pedacito de pizza, casi 4 dólares por un agua… así está claro que no podíamos reponer fuerzas libremente. Una vez hemos acabado de comer, nos hemos dirigido a ver las vistas de la ciudad desde allí. Preciosas. Y, a continuación, nos hemos dirigido a donde están los telesillas, que también funcionan en verano y son gratis si has comprado el ticket para bajar o subir y bajar en teleférico. La bajada, que vale 10 dólares, la hemos comprado. Ya no por el esfuerzo, que hubiera sido menos que la subida, sino por el vértigo y porque no me apetece probar qué tal se porta mi seguro médico con la cobertura de salud en el extranjero… soy curiosa, pero no tanto.
Subidos en los telesilla contemplábamos el paisaje, precioso bosque y preciosas montañas. Una vez abajo, cuando ya nos íbamos, hemos visto un cervatillo, aquí le llaman deer, yo le he llamado Bambi, porque era igualito. Estaba comiendo hierba tan feliz ajeno a la expectación que levantaba. La gente no se atrevía a tocarlo, ya que es salvaje, pero el animal no tenía pintas de ser nada agresivo. Como tampoco lo serían las ardillas que hemos visto.
Finalmente, hemos bajado con el teleférico, que ha dado un par de sacudidas cuando llega a las torres, y he cogido mi autobús hasta Phibbs Exchange para coger el 210 que me deja en Argyle Road, bien cerquita de mi “casa”. Me he quedado literalmente frita, incluso he soñado que había pasajeros en el autobús diferentes, jaja, si es que apenas duermo estos días, y menudo palizón me he dado hoy de subir hasta allí, ¡que una ya tiene una edad! He llegado a la casa con la esperanza… ¡ilusa de mí! de poder comer algo. Ayer Belén sí le dijo a nuestra mom que iría a comer, aunque yo no. La cuestión es que me he dado una ducha y hemos estado esperando hasta las 18:30 h., y nadie nos ha dicho ni a ella tampoco de que ya estaba la cena, así que nos hemos ido a dar una vuelta. Nuestro dad, estaba haciendo la colada, cosa que me ha sorprendido gratamente… que colaborara en las tareas domésticas, sí señor, como tiene que ser. Aunque lo de la comida es cosa de nuestra mom. Finalmente, como era prontísimo, nos hemos ido a dar una vuelta y hemos comido muy alegremente una pizza en Papa John’s, riquísima, de carne con pepperoni, bacon y no sé cuántas cosas más… Yo sólo sé que menos mal que no me he traído mucha ropa ajustada, estrecha o de talla, porque estoy engordando a base de bien. Cuando vuelva, régimen estricto. Pero aquí ya me van a poner el apodo de monstrua de las galletas. Las galletas de sabores se han convertido en producto de primera necesidad, igual que empiezan a serlo las porciones de pizza de Romano’s. Después de cenar, nos hemos ido a dar una vuelta por nuestro barrio, y no he dejado de maravillarme con las casas tan bonitas que hay en el lugar. Se respira tranquilidad, naturaleza, espacio abierto… toda una terapia. Estamos en una zona realmente única y privilegiada. Y así ha acabado mi día de expedición…puesto que hoy he venido pronto, he aprovechado para colgar fotos y escuchar algo de música, como esta joya que me encanta.
Hold your own
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And go your own way
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domingo, 15 de agosto de 2010
Día 7: Vancouver Whales
Una bonita experiencia. He empezado el día pensando que tal vez debería ir a Victoria en el ferry. Para ello, tenía que coger otro autobús cuya parada estaba más lejos. Cuando iba a esa parada, justo ha pasado el bus que cojo cada día y lo he cogido hasta Howes para coger allí el bus nº. 5 que me ha llevado a Granville Island, el centro comercial tan original donde estuve ya el lunes. Tenía la dirección de una empresa que hacía la ruta de ir a ver ballenas en Vancouver, y he tenido la gran suerte de que quedaba una plaza libre en el barco de las 11 h., que justamente lo inauguraban hoy. Como siempre, la gente ha sido súper amable, me han ayudado en todo, me han ayudado a ponerme mi traje-disfraz para la ocasión, y me ha sobrado una hora para volver a ver el centro comercial. Me ha llamado la atención que hay una zona para sentarse y relajarse, sin obligarte a consumir e igual de bonita y acogedora que un bar y pone la frase: “Comparte mesa y haz buenos amigos”. Me ha gustado, es una invitación a compartir y al diálogo. La experiencia de ver las ballenas ha sido genial, fantástica. Hemos ido en total unas 6 horas y media, ya que cuesta mucho tiempo llegar al lugar. A la vuelta, se ha estropeado el barquito, ¡y era su primer viaje! El capitán lo ha arreglado y hemos podido continuar nuestro viaje. La chica que nos ha guiado en el avistamiento de ballenas ha sido Cayley. Muy amable y se le entendía muy bien hablando inglés, el problema ha sido que he tenido la mala suerte de que me han tocado los últimos sitios, justo al lado del motor, y no oía nada. En la vuelta, he cedido los sitios y me he ido a la parte de atrás, en el compartimento de encima de los chalecos salvavidas, y me he quedado dormida, ¡para variar! Si es que no paro…he salido de la casa a las 8 de la mañana y he llegado a las 22 h., en el autobús me estaba durmiendo, y he llegado aquí y ya me he espabilado un poco, pero quería hacer mil cosas. Ya he podido colgar alguna foto y… ¡ya tengo mi entrada para ver a Lady Gaga! Cuando he llegado a la casa, he estado hablando con mi compañera de casa, Belén, que ya es su última semana. Me ha regalado unos pendientes muy bonitos de su país, Ecuador. Me ha emocionado, me ha hecho tremenda ilusión, qué detallazo, muy bonito. Esta mañana, he visto a mi Mom, después de no verla desde el lunes. Además del desayuno, me ha dado dos trozos de pizza con unas galletas caseras para la comida, qué maja, hemos estado hablando un rato, y antes de salir de la cocina, cuando ella ya se había ido, ha venido su hijo y me ha hablado (inaudito). Después del avistamiento de ballenas y de otra vuelta por Granville Island y de hablar con alguien querido, me he ido a Chinatown. Hoy era el día de la fiesta de Chinatown en Vancouver, y en la esquina de Keefer Street y Main Street han montado un mercadillo muy apañado, y en Pender Street, la calle estaba cortada y habían montado una fiesta. Como me ha dicho el conductor, tenía que ir hacia la derecha cuando dejara la parada, y no hacia la izquierda, que allí tienen otra fiesta (Hastings, es decir, Yonquilandia). La gente es tan amable… Este conductor, cuando ha visto mi acento, me ha dicho si era española y se ha puesto a hablar conmigo en español, es portugués pero lleva en Canadá desde que tenía un año, yo le he dicho que sí que hablaba bien inglés. Es curioso, toda la gente da conversación y habla e intenta ayudar, a veces, me parece estar en un capítulo de dibujos animados. Me encanta no ser la única que da una sonrisa cuando pide algo y que ve cómo la gente que trabaja en servicios realiza su trabajo con alegría. En España, tristemente, eso, a veces, no pasa. Ayer me olvidé de contar una cosa. Cuando estaba cerca de Canada Place, estaba buscando la para de los ferries que van hacia Victoria pensando que era por esa zona. Y acabé en el hall exterior de un hotel de lujo. Si hubiera sido en España, me hubiera ido deprisa antes de que me preguntaran qué hacía allí o me echaran. Aquí, en cambio, pregunté. Primero a un chico muy amable, que me explicó que no era allí, y, después, a su compañero, Michael (me acuerdo del nombre porque lo vi en su placa e hice nota mental de mencionarlo luego en el blog). Este chico, Michael, miró en Internet cómo ir y llamó para preguntar, y estuvo al menos 10 minutos atendiéndome, sin ser clienta de su hotel, y siendo únicamente una mortal que pasaba por allí que iba bastante perdida. Estas cosas no dejan de alucinarme y encantarme. Es muy bonito cuando subes por la mañana en el autobús y enseñas el pase con una sonrisa y el conductor te dice “Thank you!” con alegría, todo esto también hace que esté fascinada con este lugar. Mañana toca montañas… ¡¡y el Seabus!! Good morning, Spain, good night, Vancouver!
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