miércoles, 18 de agosto de 2010

Día 10: Mi deseo es que las brujas dejen de parecer hadas y las hadas dejemos de parecer brujas…





Hoy día menos intenso… aunque muy largo. Menos intenso de turismo. He cogido el bus por la mañana con Ayumi, ella ha dormido y yo he mirado la gente y el paisaje, y he escuchado la 101.0 de Vancouver, una emisora de rock que, cuando vuelva, voy a echar de menos… ¡¡hasta entiendo algunas cosas que dice el locutor!! Era uno de mis objetivos cuando vine aquí, así que algo sí se ha cumplido. Después he llegado a clase, y he tenido la mala idea de abrir Internet. Primera conversación de la mañana. En la primera clase, nos han dado el examen de la semana pasada. Un 17,5 sobre 23. No me puedo quejar teniendo en cuenta que no me acordaba que había examen… y no estudié anything de anything. En el intercambio de la segunda mitad, volví a mirar Internet. Esta vez Facebook. Ahí ya se me acabó el día. Vi algo que no me gustó nada. Y la siguiente parte de la clase era totalmente literaria. Así que me aburrí como una ostra con un texto sobre una mujer blanca de Sudáfrica a la que atraca un hombre de color, todo super descriptivo y que no me decía nada nuevo… Y, además, mi mente estaba en otras cosas. Cuando salí de mi final de clase, me encontré con Maggie y quedamos en comer juntas a las 13 h. Así que hasta esa hora estuve mirando el e-mail de la empresa y respondiendo mails de trabajo… ¡genial, así se desconecta, sí señora! Comimos con Maggie en Romano’s, lo cierto es que lo pasamos muy bien juntas y hemos hecho muy buenas migas, y eso que no vamos a clase juntas y nos conocimos por el Facebook de la escuela… Algo bueno tiene esa red social, de vez en cuando. Pero de vez en cuando, algo malo también. A la vuelta, me quedé con el portátil en la escuela con la intención de salir pronto y dar una vuelta antes de las 16:30 h., cuando había quedado con las chicas en la escuela para ir juntas al circo. Y en ese rato… finalmente me quedé conectada. Y tuve varias conversaciones bonitas y otra con la que me puse tremendamente triste, muy triste. No me gusta discutir con la gente a la que quiero, pero hay veces que ya no sé cómo hacer mejor las cosas y mi paciencia y mis ganas de conciliar no dan para tanto… así que me quedé muy triste, muy hecha polvo. Tan hecha polvo que, cuando salieron las chicas de clase, yo estaba con esa cara de poema de funeral que me caracteriza y en cuanto me dijo una de ellas: “¿Qué te pasa?” ya me fui corriendo al vestíbulo y empecé a llorar como una magdalena. Hay gente a quien le cuesta mucho expresar sus sentimientos y hay gente a la que nos cuesta reprimirlos… no sé qué es peor, sinceramente. Yo sólo sé que me he comportado como una pava, y nada merecía el fastidiar uno de mis días aquí, que son como pequeños tesoros que voy exhibiendo cada día… son como joyas que te prestan que sólo te puedes poner un día. Y yo hoy he sido una pava. Mal por mí. Al zoo de Vancouver directa me tengo que ir. Por pava. Y también podrían enviar alguna… ¿zorra? ¿hiena? En fin… ya he llorado, y creo que me he cansado más todavía. La parte bonita es que han salido mis tres soles de Sudamérica a consolarme y también el vals austríaco a decirme que no tenía de qué preocuparme. 4 maravillas que son mis amigas aquí.

Hemos ido juntas a dar una vuelta por Chinatown, y después a ver el Cirque du Soleil. Impresionante, nunca los había visto. Todo lo que explique es poco, hay que verlo. Cuando uno de ellos se sube a un montón de sillas y hace malabarismos, otros dos empiezan a caminar a la vez por una doble rueda y uno salta la rueda y se pone a bailar encima… fantástico, incluso cuando sale la alfombra con ratas (de peluche, claro). Un espectáculo maravilloso. Aunque reconozco que podría haberlo disfrutado más, pues estaba realmente agotada… A la vuelta en el bus con Belén, hoy nos hemos reído mucho, ¡¡lo necesitaba!! La voy a echar mucho de menos la semana que viene. Son la 1:40 h. aquí, y repito mi deseo del principio: que las hadas no parezcamos brujas (como yo en la foto, de esta misma noche) y que las brujas no parezcan cándidas hadas… Y que las relaciones con las personas que se quieren sean más claras y simples, menos complicadas. Good night Vancouver, feliz mañana ya, Barcelona.

martes, 17 de agosto de 2010

Día 9: Lo que daría yo ahora mismo por una fideuá... Keep on rocking in the free world!!

Como dice una canción de este gran canadiense al que adoro. Empiezo a notar el efecto de mi mala alimentación, de la cual yo soy absolutamente la única culpable porque no me estoy privando de nada y no estoy haciendo ningún esfuerzo por comer bien. Esta tarde, de vuelta en el bus, pensaba en las galletas que aún tenía en casa como “provisión de emergencia”. Ahora mismo, solamente puedo ver el envoltorio y las cuatro que he dejado… Y me acordaba de mis super menús de los miércoles en La Terraza, que eso sí es comida en condiciones y no lo que estoy zampando aquí. Para empezar, esta mañana el desayuno: trozos de pan de molde con mermelada de fresa, se acabó la natural y han comprado hecha. Puesto que tengo que rendir en mis clases matinales en las que aún no soy persona, cubro el pan de molde bien untadito de mantequilla…no sea que deje de ganar unas calorías… no no. Y, a continuación, unas buenas cucharadas de mermelada, que hoy he caído en la cuenta de que es la única fruta que estoy comiendo aquí. A continuación, caliento el agua y, mientras se calienta, me tomo un vaso de leche. Ayer lo comentaba con mi compi Belén, que aquí la leche está muy mala, sabe a gasolina, a mí me encanta beberla directamente y en España está riquísima, al menos, mucho mejor que la de aquí, que no sabe a nada más que a artificio. Igual que la mantequilla. El pan tiene esos granitos de supongo sésamo que no le dan sabor y que lo único que hacen es que ponga todo el mármol de la cocina a topitos. Son una puñeta, porque el efecto que tendrían que hacer, pues no creo que lo hagan.. Desde que he venido, no he tomado una sola hoja de lechuga. Viernes comí pizza, sábado comí pizza, domingo tarde comí pizza y hoy he comido pizza. Eso sí, de vegetales, diferentes sabores, carnes, salsas… Y ahora no me zampo una por no salir a buscarla y porque tengo sueño, que si no… Ya estoy pensando en mi plan de dieta cuando regrese, porque la voy a necesitar. Cada día veo que me van menos anchas las camisetas, las faldas, los vestidos… aunque, en el fondo, no me preocupa, me preocupa más por la cuestión de salud. Yo pienso que tres semanas de indulgencia no hacen daño a nadie, y espero estar en lo cierto… Mi amor por las pizzas, a este paso, puede ir disminuyendo, aunque ya ha pasado una semana y todavía no pienso eso. Y, si no, siempre quedará la opción hamburguesa, que la exploté mucho el primer día. Eso sí, tengo que decir que he descubierto algo que me encanta: el Canada Dry, un Ginger ale, una soda de gengibre que está riquísima. Va por el camino de convertirse en otra bebida internacional que me gusta, como los Panachés de fresa. De locales de comida, especialmente encantada me tiene Romano’s, una pizzería que hay en frente de la escuela en la que puedo tomar 2 pedazazos de pizza y una bebida por 4 dólares. Igual vosotros lo veis normal… si estuvierais en Vancouver una semana entenderíais el por qué me sorprendo…es muy muy barato. Aquí una podría arruinarse solamente comiendo y cenando.

En fin, mi día hoy ha sido Light. Hasta las 11:20 h. no tenía clase. He ido a clase con Belén, que también tenía que estar a la misma hora y, puesto que hemos llegado con 40 minutos de antelación, hemos paseado por Pacific Center, un centro comercial muy bonito muy cercano a la escuela. Da gusto cómo te hacen la pelota en las tiendas jejeje, con lo poco que me gusta a mí eso, pero sigo pensando que podría hacer una tesis sociológica sobre cómo se comportan los canadienses y cómo se comportan las personas que trabajan en empresas de servicios. Hemos estado mirando unos brillos de labios con sabores, había algunos con sabor a bizcocho, vainilla… con eso, la que no triunfe, muy mal se lo monta jeje. Y como aquí una no tiene con quién aprovecharlo, pues me he ido a mi primera clase del día… Ilab. Consiste en que el profe vea que has llegado al aula, te dice el nº .de lección que toca hoy y tú vas haciendo los ejercicios online. Hay listening, vocabulary, etc. etc… ¡¡y speaking!! No me he reído poco cuando he visto que tenía que decir las palabras en el micro… Toda la gente calladita y yo tenía que repetir la solución hablando. Y yo que eso de preguntar las dudas, en este curso, lo tengo muy asumido, he llamado al profe y le he dicho… ¿¿¿¿Es necesario???? Me ha dicho que no, que si me sentía embarrased, que no me preocupara y pasara al siguiente ejercicio. Y como la mayoría de las cosas: yo me quejo para evitar tenerlo que hacer pero, después, la curiosidad me puede más y acabo haciendo lo que me estaba quejando de hacer. Y no ha sido para tanto, lo he hecho lo más flojito que he podido, pero aquí ya me dicen que Spanish people talk so loud…! y eso que no han visto a mi padre cuando habla por teléfono…

Pues esa ha sido mi primera clase, he apuntado mucho vocabulario y en los 10 minutos de gracia finales me ha venido de perlas algo de lo que me quejaba últimamente, y es de que ahora con Hotmail se conecta el MSN. En lugares donde no puedes utilizar el MSN, va de fábula para no tener que ir buscando el web Messenger, y, además, es la mar de disimulado. Al mediodía, había quedado para comer con Maggie, y, aunque me ha dado a elegir, yo he preferido volver a mi paraíso vancouveriano de las pizzas, como ya os he dicho antes, Romanos. Hoy ha tocado probar pizza con verduras y patata… ¡riquísima! y pizza de múltiples carnes con una salsa que, al final, no ha resultado ser tan indigesta. A continuación, he vuelto a mi segunda parte de las clases, de 13:45 a 16:30, mis spin classes, en las cuales yo pedí mejorar mi nivel de listening y de speaking. La profesora ha resultado ser una señorita de Toronto muy simpática, me ha recordado a la protagonista de las pelis de institutos de los mediodías en Antena 3, muy cómica ella y muy agradable, la verdad. Y, lamentablemente, no voy a tener clase con ella ninguna semana más porque vuelve a su ciudad. “¿Te lo has pensado bien renunciar a este estupendo clima, darling?”. Mientras lo decía, yo no podía parar de pensar en eso y cuál fue mi principal razón para elegir Vancouver como ciudad en lugar de Toronto, Montreal o las tierras australianas. Me encanta el clima de esta ciudad, tan parecido al mío, pero sin el calor insoportable, aunque esta tarde ha habido un momento que sí que me ha molestado un poco el calor. En la clase, hemos sido 5 personas, estaba mi amigo Boniface, que resulta que al final coincidimos en clases y todo, Victoria, una chica ucraniana, un chico mexicano y un chico japonés llamado Koki, muy majo y hablador, cuando he llegado a clase, yo estaba con Maggie y me ha dicho que iba a su clase y que era un chico muy agradable. Eso se agradece, gente que tenga ganas de conversar… porque estoy conociendo gente de muchas nacionalidades y quiero evitar hacerme estereotipos… Pero ya voy haciendo mis clasificaciones. Y este chico japonés ha sido muy agradable, conversador y abierto. En la segunda parte de la clase, hemos hablado cada uno de nuestro país y hemos hecho una especie de discurso. Como a mí, a todos les ha llamado mucho la atención los 5 hijos de Boniface de El Congo, y cada uno hemos explicado muchas cosas de nuestro país. Desde que he llegado aquí, veo que se nos conoce por la paella, ¡LA SANGRÍA! Y el cerrar las tiendas al mediodía y no encontrar nada abierto. Sí, a mí eso también me fastidia… sobretodo el no poder hacer jornada intensiva en la oficina por la oficialidad de la siesta en el horario laboral español… En fin.

Cuando he salido, he quedado con Belén y nos hemos ido juntas a Gastown, en Water Street… y esta vez, no me ha pasado desapercibido el steamclock, el reloj de vapor tan famoso que está en Waters con Cambie Street. Nos hemos hecho fotos, hemos seguido viendo tiendas, y, finalmente, hemos cogido el bus de vuelta a casa. Nos hemos parado a comprar atún una parada antes, es la debilidad de nuestra baby del grupo, el atún, jeje, ahora cada vez que vea mucho atún me acordaré de esta ecuatoriana tan simpática y buena conmigo. Se marcha este sábado y la echaré mucho de menos. Aquí es tradición de cada estudiante comprar una bandera de Canadá y que todos los compañeros la firmen. Será la siguiente que he de firmar, ¡¡me va a dar mucha pena!!

Como veis, hoy ha sido un día Light en comparación a los días anteriores, son las 21:36 h. y ya me voy a ir a la cama, porque en 8 horas o 9 a lo sumo ya estaré despierta. Y mañana, nueva gente en clase y el Cirque du Soleil… Good morning, Spain, good night, Vancouver…

lunes, 16 de agosto de 2010

Día 8: Beautiful North Vancouver.

Beautiful British Columbia. Esa es la insignia que llevan todas las matrículas de los coches de la provincia donde está ubicada Vancouver. Y con toda la razón. Bonita no, es preciosa. No hay día que deje de pensar lo mismo. Tengo muy claro que quiero volver a este lugar, y conocer más lugares de Canadá. Me ha encantado y maravillado como hacía tiempo que no lo hacía ningún lugar. Estoy muy acostumbrada a viajar y ver sitios preciosos (sin ir más lejos, Mykonos hace 2 semanas). Pero esto es algo más que gustarme la zona. Estoy pensando mucho, descubriendo otra nueva forma de vida, cada día me maravillo con lo que observo a mi alrededor, y el poner distancia me está yendo sinceramente bien. Es como un regalo que me he hecho a mí. Por primera vez, he pensado en mí y en nadie más que en mí yéndome. Necesitaba esto, necesitaba un cambio aunque sólo hayan sido estas 4 semanas. Me siento tremendamente feliz aquí, aunque a veces eche mucho de menos a la gente que quiero y tenga ganas de verles. Sé que es algo pasajero, ya que en tres semanas estoy de vuelta, y volveré con más pilas que nunca… dispuesta a volver a la rutina, pero habré hecho un gran cambio. Recordaré para siempre estas 4 semanas como una de las cosas más especiales que he hecho en mi vida… ¡y yo he viajado muchísimo! Pero una cosa es ir a un sitio de vacaciones y otra integrarte en la ciudad, acabarla conociendo y cada día conocer e integrarte con la gente. ¡Ay, si estuviera más cerca…!

Hoy he venido pronto, eran las 20:15 h. cuando ya hemos regresado con Belén de dar un paseo por el bonito barrio donde vivimos. North Vancouver es un municipio dentro del área metropolitana de Vancouver. Son casitas preciosas unifamiliares preciosas, como las que vemos en las películas, con caches anchas y largas, y con múltiples recovecos por descubrir. Hoy hemos descubierto un bonito bosque encantado a dos manzanas de nuestra casa… ¡y hemos visto una huella de oso! En ese mismo bosque, hemos visto una ardilla.

Mi día ha empezado hoy a las 7 h. He despertado a Belén, porque habíamos quedado para ir juntas a Downtown y, de ahí, ella coger el Skytrain hasta Metrotown y hacer compras y yo había quedado con Maggie, mi amiga austríaca y sus compañeras de casa y el primo de una de ellas para ir a Grouse Mountain a subir la montaña. No se me olvidará jamás el significado de hike… Ya lo sabía, pero tenía mis dudas… Es caminar por la montaña, duramente, y así hemos subido la Grouse Mountain, una montaña en North Vancouver que también es pista de esquí en invierno. Se puede subir en teleférico o bien andando. A la vuelta, lo mismo. Eso de “andando” es un eufemismo, pues casi la tienes que subir aguantándote el trasero para que no te caigas de espaldas… Sí, ya sé que soy una quejica, y que, yo, de andar, todo lo que se quiera, pero en plano y en asfalto. Ahí, si hicieran Olimpíadas, no hay quien me gane, pero todo lo que sea piedras, tierra y caerme de culo, soy una experta. Aunque, bueno, hoy me he comportado bastante bien y he subido a la cima como una campeona. Con la lengua afuera y más roja que una gamba, sí, pero no me he quejado. Eso era la falta de confianza… Japón nos alentaba a continuar y a finalizar nuestras pequeñas concesiones de descanso, mientras la parte masculina de Venezuela ha decidido subir por su cuenta porque la parte femenina preferíamos hacer descansos y tomárnoslo con calma. Austria estaba rendida, aunque ahí seguía imbatible, la parte femenina de Venezuela seguía a Japón incansablemente y España… España…pues ya sabemos, está en crisis. Y se hace mayor, jejeje. Pero ahí ha llegado a la meta como una campeona.

Una vez arriba, nos hemos relajado todo lo que nos podíamos relajar teniendo en cuenta que un bocado de comida nos costaba medio riñón, si no uno entero. 5 dólares por un pedacito de pizza, casi 4 dólares por un agua… así está claro que no podíamos reponer fuerzas libremente. Una vez hemos acabado de comer, nos hemos dirigido a ver las vistas de la ciudad desde allí. Preciosas. Y, a continuación, nos hemos dirigido a donde están los telesillas, que también funcionan en verano y son gratis si has comprado el ticket para bajar o subir y bajar en teleférico. La bajada, que vale 10 dólares, la hemos comprado. Ya no por el esfuerzo, que hubiera sido menos que la subida, sino por el vértigo y porque no me apetece probar qué tal se porta mi seguro médico con la cobertura de salud en el extranjero… soy curiosa, pero no tanto.

Subidos en los telesilla contemplábamos el paisaje, precioso bosque y preciosas montañas. Una vez abajo, cuando ya nos íbamos, hemos visto un cervatillo, aquí le llaman deer, yo le he llamado Bambi, porque era igualito. Estaba comiendo hierba tan feliz ajeno a la expectación que levantaba. La gente no se atrevía a tocarlo, ya que es salvaje, pero el animal no tenía pintas de ser nada agresivo. Como tampoco lo serían las ardillas que hemos visto.

Finalmente, hemos bajado con el teleférico, que ha dado un par de sacudidas cuando llega a las torres, y he cogido mi autobús hasta Phibbs Exchange para coger el 210 que me deja en Argyle Road, bien cerquita de mi “casa”. Me he quedado literalmente frita, incluso he soñado que había pasajeros en el autobús diferentes, jaja, si es que apenas duermo estos días, y menudo palizón me he dado hoy de subir hasta allí, ¡que una ya tiene una edad! He llegado a la casa con la esperanza… ¡ilusa de mí! de poder comer algo. Ayer Belén sí le dijo a nuestra mom que iría a comer, aunque yo no. La cuestión es que me he dado una ducha y hemos estado esperando hasta las 18:30 h., y nadie nos ha dicho ni a ella tampoco de que ya estaba la cena, así que nos hemos ido a dar una vuelta. Nuestro dad, estaba haciendo la colada, cosa que me ha sorprendido gratamente… que colaborara en las tareas domésticas, sí señor, como tiene que ser. Aunque lo de la comida es cosa de nuestra mom. Finalmente, como era prontísimo, nos hemos ido a dar una vuelta y hemos comido muy alegremente una pizza en Papa John’s, riquísima, de carne con pepperoni, bacon y no sé cuántas cosas más… Yo sólo sé que menos mal que no me he traído mucha ropa ajustada, estrecha o de talla, porque estoy engordando a base de bien. Cuando vuelva, régimen estricto. Pero aquí ya me van a poner el apodo de monstrua de las galletas. Las galletas de sabores se han convertido en producto de primera necesidad, igual que empiezan a serlo las porciones de pizza de Romano’s. Después de cenar, nos hemos ido a dar una vuelta por nuestro barrio, y no he dejado de maravillarme con las casas tan bonitas que hay en el lugar. Se respira tranquilidad, naturaleza, espacio abierto… toda una terapia. Estamos en una zona realmente única y privilegiada. Y así ha acabado mi día de expedición…puesto que hoy he venido pronto, he aprovechado para colgar fotos y escuchar algo de música, como esta joya que me encanta.
Hold your own
Know your name
And go your own way
And everything will be fine

domingo, 15 de agosto de 2010

Día 7: Vancouver Whales

Una bonita experiencia. He empezado el día pensando que tal vez debería ir a Victoria en el ferry. Para ello, tenía que coger otro autobús cuya parada estaba más lejos. Cuando iba a esa parada, justo ha pasado el bus que cojo cada día y lo he cogido hasta Howes para coger allí el bus nº. 5 que me ha llevado a Granville Island, el centro comercial tan original donde estuve ya el lunes. Tenía la dirección de una empresa que hacía la ruta de ir a ver ballenas en Vancouver, y he tenido la gran suerte de que quedaba una plaza libre en el barco de las 11 h., que justamente lo inauguraban hoy. Como siempre, la gente ha sido súper amable, me han ayudado en todo, me han ayudado a ponerme mi traje-disfraz para la ocasión, y me ha sobrado una hora para volver a ver el centro comercial. Me ha llamado la atención que hay una zona para sentarse y relajarse, sin obligarte a consumir e igual de bonita y acogedora que un bar y pone la frase: “Comparte mesa y haz buenos amigos”. Me ha gustado, es una invitación a compartir y al diálogo. La experiencia de ver las ballenas ha sido genial, fantástica. Hemos ido en total unas 6 horas y media, ya que cuesta mucho tiempo llegar al lugar. A la vuelta, se ha estropeado el barquito, ¡y era su primer viaje! El capitán lo ha arreglado y hemos podido continuar nuestro viaje. La chica que nos ha guiado en el avistamiento de ballenas ha sido Cayley. Muy amable y se le entendía muy bien hablando inglés, el problema ha sido que he tenido la mala suerte de que me han tocado los últimos sitios, justo al lado del motor, y no oía nada. En la vuelta, he cedido los sitios y me he ido a la parte de atrás, en el compartimento de encima de los chalecos salvavidas, y me he quedado dormida, ¡para variar! Si es que no paro…he salido de la casa a las 8 de la mañana y he llegado a las 22 h., en el autobús me estaba durmiendo, y he llegado aquí y ya me he espabilado un poco, pero quería hacer mil cosas. Ya he podido colgar alguna foto y… ¡ya tengo mi entrada para ver a Lady Gaga! Cuando he llegado a la casa, he estado hablando con mi compañera de casa, Belén, que ya es su última semana. Me ha regalado unos pendientes muy bonitos de su país, Ecuador. Me ha emocionado, me ha hecho tremenda ilusión, qué detallazo, muy bonito. Esta mañana, he visto a mi Mom, después de no verla desde el lunes. Además del desayuno, me ha dado dos trozos de pizza con unas galletas caseras para la comida, qué maja, hemos estado hablando un rato, y antes de salir de la cocina, cuando ella ya se había ido, ha venido su hijo y me ha hablado (inaudito). Después del avistamiento de ballenas y de otra vuelta por Granville Island y de hablar con alguien querido, me he ido a Chinatown. Hoy era el día de la fiesta de Chinatown en Vancouver, y en la esquina de Keefer Street y Main Street han montado un mercadillo muy apañado, y en Pender Street, la calle estaba cortada y habían montado una fiesta. Como me ha dicho el conductor, tenía que ir hacia la derecha cuando dejara la parada, y no hacia la izquierda, que allí tienen otra fiesta (Hastings, es decir, Yonquilandia). La gente es tan amable… Este conductor, cuando ha visto mi acento, me ha dicho si era española y se ha puesto a hablar conmigo en español, es portugués pero lleva en Canadá desde que tenía un año, yo le he dicho que sí que hablaba bien inglés. Es curioso, toda la gente da conversación y habla e intenta ayudar, a veces, me parece estar en un capítulo de dibujos animados. Me encanta no ser la única que da una sonrisa cuando pide algo y que ve cómo la gente que trabaja en servicios realiza su trabajo con alegría. En España, tristemente, eso, a veces, no pasa. Ayer me olvidé de contar una cosa. Cuando estaba cerca de Canada Place, estaba buscando la para de los ferries que van hacia Victoria pensando que era por esa zona. Y acabé en el hall exterior de un hotel de lujo. Si hubiera sido en España, me hubiera ido deprisa antes de que me preguntaran qué hacía allí o me echaran. Aquí, en cambio, pregunté. Primero a un chico muy amable, que me explicó que no era allí, y, después, a su compañero, Michael (me acuerdo del nombre porque lo vi en su placa e hice nota mental de mencionarlo luego en el blog). Este chico, Michael, miró en Internet cómo ir y llamó para preguntar, y estuvo al menos 10 minutos atendiéndome, sin ser clienta de su hotel, y siendo únicamente una mortal que pasaba por allí que iba bastante perdida. Estas cosas no dejan de alucinarme y encantarme. Es muy bonito cuando subes por la mañana en el autobús y enseñas el pase con una sonrisa y el conductor te dice “Thank you!” con alegría, todo esto también hace que esté fascinada con este lugar. Mañana toca montañas… ¡¡y el Seabus!! Good morning, Spain, good night, Vancouver!

sábado, 14 de agosto de 2010

Día 6: The clouds looked no nearer than when I was lying in the street...

Esto es lo que ponía en un edificio que he visto esta tarde… y es cierto. Totalmente. Son las 00:13 h. y he llegado a la casa hace una media hora. Otra vez “no dinner”, ya me sé la nota que le escribo cada día a Yasmin, mi mom, de memoria… Y mañana no vendré ni a comer ni a cenar. Si vengo, está claro que no puedo visitar nada. Y creo que me levantaré con la firme intención de ir a Isla Victoria, ¡por fin! Hoy he estado solita desde antes de las 14 h. He ido sola en bus a las clases, porque Ayumi está fuera los 4 días, y he aprovechado el trayecto para hacer los deberes, que eran adaptar el “We are more” que expliqué a mi país. Me ha quedado gracioso :D He sido la primera en leerlo, he pensado que así no estaría nerviosa por ver cómo 6 adolescentes me miran de arriba abajo a ver en qué fallo. Noto que la lectura de mi inglés está tremendamente oxidada. Al final, mi profesora ha dicho “Excellent!”, así que tampoco ha debido ir tan mal… Ya casi la entiendo a la perfección, ¡cómo noto la diferencia! Claro, que si sigo pasando mucho tiempo sola… pues no voy a practicar mucho que digamos. Pero bueno, hay tiempo para todo y prefiero tener mi tiempo para hacer las cosas que a mí me gusta hacer. No sabía que hoy había examen, más bien, no lo recordaba, cada viernes nos hacen un examen para ver qué tal nos sentimos. Yo, si hubiera repasado unos pocos minutos, me hubiera sentido mejor, pero tampoco ha ido tan mal. La primera parte un 10 sobre 12, pero no cuenta para nada, aunque, al menos, sé que no me bajarán de nivel jeje. Ahora en el trayecto de vuelta del bus he empezado a hacer los deberes que han mandado para el martes. Lunes tengo otra clase con otra profesora. Belén está fuera también en casa de su amiga, así que estoy yo sola en la casa. Y mañana no tengo ninguna intención de pasar aquí metida mi día. Para mí es como estar en una celda. Con la puerta cerrada, en una habitación, y no puedes subir al comedor. Lo máximo que puedo hacer es salir fuera a ver si veo algún oso y se me come o, al menos, me enseña el país, o ir al baño. Nada más. Con lo felizmente que atracaba yo ahora la mermelada de fresa de la nevera… Esa es la ventaja. Porque me estoy poniendo bien cebada… Es alucinante cómo puedo engordar y adelgazar tan rápido. A la vuelta, bondad absoluta… Y eso que ya estoy pensando en mis pizzas de jamón y piña de Mira Vos…

Después de las dos clases, hemos tenido la primera clase de lecture-topic. Ya me lo advirtieron: “Don’t go to this class!!” ¡¡ Qué razón tenían…!! En esa clase, estamos mezclados de todas las edades. Yo, en la parte de “make a new friend”, he casi atracado verbalmente a un pobrecillo coreano de 14 años. Había venido a estudiar inglés con varios amigos, de los cuales tenía sentados uno a cada lado enfrente mío y ellos han podido dormir algo mientras yo cogía a su amigo para hablar tal y como nos había dicho el profesor. Ya digo yo cada día que con tanta compañía adolescente estoy rejuveneciendo. Me dan envidia, porque yo estoy haciendo esto con 30 años, pero ellos con 14 años ya se han ido un tiempo a vivir solos al extranjero. Envidia sana. Y a mí que de pequeña me daba cosa viajar sola… El profesor del lecture topic es peculiar. Muy peculiar. Comparte nombre con mi compañero de trabajo, Igor, pero sólo eso, nombre. El Igor profesor de inglés parece que esté flotando en una nube y viva en su mundo mientras sus alumnos duermen plácidamente. He pensado que como psicólogo sería bueno. El tema de hoy, bueno, uno de los subtemas que ha sacado, es cómo combatir el desorden y cómo cambiar. Yo pienso que le iría mejor si se dedicara a la psicología, porque lo que he escuchado me ha hecho pensar. Además de hablar con un tono y velocidad que creo que hasta mi madre lo entendería sin saber inglés, él es feliz mientras da su clase. Es estricto con la puntualidad, con reñir a un par de chicos que hablaban insistentemente, pero, eso sí, puedes mirarte en un espejo a pocos metros de él que no te dirá nada. Alucinante. A mí me ha entrado la risa de ver a la Cinderella en cuestión dándose el retoque antes de salir de clase. Desde luego, no se puede decir que no estaba tratando de aprovechar mejor su tiempo… ¿Me dirá algo si el próximo viernes aprovecho y me voy aplicando mi sistema de tres pasos en la piel? En fin, que no dejo de pensar que ha sido una gran experiencia esa clase. Nos hemos sentado mi amigo Boniface del Congo a la izquierda y mi amiga Maggie a la derecha, y en el Congo eran muy diplomáticos, pero con Austria hemos comentado la jugada. Me ha recordado al mago de “Charlie y la Fábrica de Chocolate”. La misma sonrisa, el mismo ¡no!, los mismos gestos… Tim Burton debería conocerle.

Fuera bromas, que no quiero ser mala… No creo que me vaya a leer nunca, si es así, I’m really sorry, I was only joking… Después de la clase, ya me he quedado a comer. Hemos comido Maggie, Boniface y yo en la pizzería Romanos. Maggie va allí cada día (yo era el primer día que acababa a esa hora). Es un sitio barato y los dos pedazos estaban riquísimos. Me ha recordado a Telepizza… aunque más secas. Pero muy ricas. Hoy he comido muy bien. Ya lo de comer sano es una quimera… Después de comer, he ido a mirar a ver si quedaban excursiones para irme el fin de semana, pero ya estaba todo cerrado. He quedado con Maggie y sus amigos para ir el domingo a la montaña, espero no tener que usar el seguro médico que tanta guerra ha dado… Así que, esta tarde y mañana, tengo tiempo libre. Totalmente sola, nadie me echará de menos. Y la verdad es que ahora que ya me he mentalizado, lo prefiero porque lo voy a emplear en lo que yo quiero hacer. Hoy iba a aprovechar para ir al Acuario. He visto que hacen tours con monitores y te enseñan las tortugas y las ves mucho rato y les das de comer, así que he decidido que haré esa ruta. Me toca miércoles. En caso de poder, ya iré otro día al acuario, pero esto es lo que verdaderamente me hace ilusión. Camino abajo en Granville Street, he vuelto a ver los ascensores exteriores a la derecha en Hastings Street (la parte buena, of course…, no toda la calle es digna de peliyonqui) y he decidido acercarme. El resultado ha sido encontrarme con Vancouver Lookout, una vista de toda la ciudad desde un rascacielos en Hastings 555. No recuerdo el nombre del edificio, hay un restaurante en la planta superior al que he subido y es una pasada. Comes viendo Vancouver desde las alturas y se va girando poco a poco, viendo todas las vistas en 360º. He hecho muchas fotografías, y he podido conectarme en el lugar. Aprovecho el poder conectarme para descansar y relajarme, pues he andado tanto que necesito un respiro. A continuación, he decidido ir a Stanley Park, que es donde se encuentra el acuario, para poder preguntar el tema de la visita especial con las tortugas. De paso, he practicado inglés. La chica, amabilísima, como siempre. Os contaré cuando me encuentre algún borde en algún servicio. Porque, por ahora, ni uno ni medio. Stanley Park ha sido toda una aventura de nuevo… ya estuve el primer día, aunque sólo en una parte, y hoy tampoco he estado en todo el parque. Me he encontrado dos mapaches tan campantes que se han subido y metido la cabeza y todo el cuerpo en la papelera a ver qué encontraban. Los he grabado en vídeo. Tengo mis dudas sobre si eran peligrosos… miraban sin tener ellos ningún problema, pero una madre ha advertido a su hija de que tuviera cuidado y yo ya me he mostrado menos “abierta”. Por si acaso. He visto y grabado varios animales y he hecho múltiples fotos. A continuación, he vuelto bordeando el agua y estaba acabando el atardecer. He llegado a Canada Place, y al Centro de Convenciones de Vancouver, y he caminado hacia el fondo. Desafortunadamente, me quedaba muy poca batería, pero las pocas fotografías que he hecho han debido ser muy bonitas. Un paraíso en medio de la ciudad. Otro más. A continuación, he vuelto a Vancouver Outlook, porque el mismo ticket servía para la noche. Las vistas eran todavía más bonitas, no me lo esperaba. La pena es que ya no tenía nada de batería, y sólo he podido hacer un par de fotografías. He estado más de una hora allí. Entonces, me ha saludado un chico que ha resultado ser de Mexico. Trabajaba en el lugar y me ha dicho: “Perdona, ¿eres española, verdad?” y yo le he dicho que sí y le he preguntado cómo lo sabía. Claro… mi camiseta verde. “Busco a cualquiera menos a ti”. Ideal para hacer nuevos amigos. Al menos, la idea es que los hispanohablantes me tomaran por borde y no me hablaran y conociera gente que hablara en inglés. Me la he puesto hoy viernes en clase y nadie ha dicho nada. Alguna persona me ha mirado rara. Pero es que mi falda dice: “You are very important for me!”. Ni hecho adrede jaja. En fin, este chico me ha estado explicando que está en la universidad, que lleva 2 años aquí y que se enamoró de Vancouver, vino para un año y pidió a sus padres quedarse, y lo debe compaginar con ese trabajo. Me ha estado explicando los sitios que no debo perderme, como Queen Elizabeth Park, además de indicarme cómo ir a Victoria. Aquí la gente, realmente, es muy amable. Y ese ha sido mi día, he cogido el bus tardísimo, casi a las 23 h., y he vuelto a venirme sola. Ahora será más frecuente así, por horarios y porque Belén regresa el sábado que viene. Hoy se han ido 3 compañeros de clase, entre ellos Husan, el chico de Arabia fan de España. Le he firmado su bandera, cosa que aquí es tradición. Estoy realmente agotada y en 6 horas aprox. voy a poner el despertador. Tomorrow’s gonna be a good day!! Victoria!

viernes, 13 de agosto de 2010

Dia 5: He encontrado un tesoro: una casa victoriana convertida en museo que es un parque.

Después daré el nombre, porque, si voy a mirarlo, pierdo la conexión y ya no puedo mirar esto. Finalmente, no he podido seguir escribiendo y ahora sigo. Aquí son las 23 h. ya y en mi Facebook veo que mis contactos ya dan los buenos días, ¡¡qué raro se me hace!! Yo hoy he comenzado mi día a las 6:45 h. Me he arreglado, he desayunado en plan cohete (es mi comida solitaria del día, pienso que, cuando llegue a Barcelona no voy a tomar raspberry jam en muuucho tiempo… es lo que le dije el primer día a mi mom de aquí que me gustaba y llevo toda la semana desayunando lo mismo) y he salido con mi compi Ayumi disparadas a la parada del autobús. Ayumi me ha contado algo asombroso: ¡Anoche cuando salió a llamar por teléfono vio un oso en la acera de enfrente!! Alguna vez bajan a buscar comida, y también otro tipo de animales, como linces y mapaches. Estoy en una zona privilegiada, North Vancouver, bien cerquita de Lynn Valley. El punto malo es la hora y pico que me cuesta ir al centro cada día, ya sea para ir a clase o para hacer turismo. Hoy estaba particularmente cansada, y mi primera clase ha sido Ilab. En fin… ver un vídeo en Youtube y después un artículo de una nueva manera de aprender inglés, contestar las preguntas, y, a partir de ahí, cada uno mirar lo que quiera… English, of course, si no, negativo al canto… Ya digo yo que, a pesar de que el sistema de 3 pasos de Clinique no me esté funcionando mucho últimamente, yo aquí rejuvenezco por días… en algunos momentos, me parece que estoy de vuelta al instituto. Si llegamos unos minutos tarde, la profesora puede decidir si nos deja entrar o no. En fin, no tengo intención de llegar ningún día tarde, es como cuando voy al trabajo, sé que tengo que coger ese tren y ya está, es así de simple, pero un bus es un bus y pueden pasar mil cosas. Y sólo me faltaría después de darme el madrugón, llegar y, delante de mis compañeros, que me dijeran que no puedo entrar porque el bus tuvo un problema. En fin, que tengo 30 años y, para según qué cosas…ehem… mejor no digo la expresión que estaba pensando. La disciplina es una cosa, pero el sentido común y la flexibilidad cuando estás a 15 horas de avión de tu cosa es otra. Y yo ya soy suficientemente mayorcita como para, si llego tarde, sea por un motivo justificado y no porque me lo he tomado con calma.

En mi “tiempo libre” de Ilab, en el cual podemos mirar los vídeos de Youtube in English of course que queramos, yo me he dedicado a mirar entrevistas de Larry King. Ha sido divertidísimo escuchar la voz de la Spice pija, y lo bien que entendía a Lady Gaga (a quien creo que voy a ir a ver aquí en Vancouver… ¡¡me encanta!!). Ahora estaba viendo algunos vídeos e incluso escuchando algunas canciones y cada vez me entero más de lo que oigo…aunque hay cosas que nada de nada de nada.

A continuación, hemos tenido clase normal, y ha estado bien, un día más, ya me estoy haciendo mi rutina. En el descanso normalmente ir al baño, o beber agua, o escribir alguna cosilla, o, cuando se tercia, hablar con mis compañeros de clase, aunque ninguno ni ninguna es de mi grupo de amigos. Esta semana he ido siempre con las tres chicas de habla hispana y Maggie, pero somos buenas chicas y hablamos inglés. Belén dice que, desde que he llegado, como la obligo a hablar inglés, ha practicado mucho, jeje, eso me ha hecho ilusión. Es nuestra baby, se va la semana que viene y la echaremos de menos.

Después de mis clases, otra vez lidiando con mi portátil que ahora le ha dado por no conectarse a la Wifi de la escuela…es como yo, “cuando algo se le atrabanca…no hay tu tía”. Dicen que los perros se parecen a sus dueños… ¿y los pcs?

En fin. Hoy estaba tremendamente cansada y no tenía espíritu de pasarme las siguientes 5 horas caminando, así que me lo he tomado con calma. He subido Granville arriba, he girado a la derecha, y he tirado hacia adelante, y, al final, he llegado a un sitio espectacular. He ido a parar cerca de Robson Street, y de Barclay Street, tengo que ir marcando con el fosforescente en el plano todas las calles por las que voy pasando, para tener una idea, pero voy dejando el plano bien pintadito… He parado en un pequeño parque precioso y muy tranquilo, me he sentado en un banco (no tenía toalla ni nada para tumbarme en el césped) y se me ha acercado un perrito. Aquí la gente es tan tan amable… Todo lo que cuente es poco. Me encanta la actitud. Esta tarde, en la tienda donde hemos ido a comprar, la chica era exquisitamente servicial, nos servía con una sonrisa y estaba súper atenta, incluso me ha ofrecido poner 2 bolsas para una bolsa de la compra, consciente de que se pueden romper. Igual que en España, que en algunos sitios alguna vez les pides alguna de más y parezca que te deban la vida… y eso cuando te ofrecen una sonrisa. Es algo tan tan fácil de ofrecer y que hace sentir tan bien a la otra persona… Creo que deberían ser obligatorias por ley :-)

En el parque de Barclay Street (pondré el nombre posteriormente, cuando obtenga las fotos de la cámara) he estado más de 2 horas. He cogido wifi gratuita (he observado que hay muchas abiertas aquí, ¿posiblemente porque la gente es más solidaria y las deja abiertas? He llegado a pensar eso) y… me ha hecho alegría encontrarme con alguien con quien tenía muchas ganas de hablar y hacía mucho que no hablaba y hemos podido hablar largo y tendido. ¡Gracias a Skype, si no, con lo que he gastado hoy, tenía para otro vuelo jejeje). Está genial el poder mostrar la cámara desde el otro lugar del mundo, y enseñar el parque donde estaba. Un lugar precioso. Sin duda. Volveré. Me he relajado muchísimo, era como un miniparaíso, rodeado de múltiples casas de colores, no he parado de hacer fotos camino de la escuela. Como no tenía ganas de pensar con el plano y ya quería hablar un poco de inglés, he preguntado. Me ha indicado una chica amabilísima. Cada día me comunico mejor con los Canadians, hasta les llamo Canidians. Estoy muy contenta aquí. Si no fuera por dejar a las personas queridas que tengo en mi ciudad, pocas cosas me retendrían en mi país, ahora me doy cuenta. Pero la gente querida puede mucho… y no es lo mismo estar a una hora de avión que a 15. Es un lugar fantástico, con parques preciosos, muy abierto… Me gustaría que todos lo pudierais ver. Y, aunque tengo momentos de soledad, como ahora, en mi habitación, escuchando música y escribiendo en el blog, tengo tiempo de todo: de hablar con mis compis, con mis amigos online, ir a clase, seguir hablando, conocer la ciudad, hacer muchas fotos… Me encanta el lugar, el modo de vida, el calor de la gente, el clima (excepto a primera y última hora, en Lynn Valley, que hace un poquito de frío…), los lugares, el hablar con la gente, las experiencias que me pasan a diario, el ver cómo mejora mi nivel de inglés… Por ejemplo, hoy, pasé por delante de un chico que estaba cantando con la guitarra y empezó a cantar una canción sobre mí, fue súper divertido. Empezó a decir que acababa de pasar una chica en blue jeans con camiseta violeta y que estaba sonriendo, y que ahora miraba y buscaba algo en su bolso, jaja, iba describiendo todo. Me he reído mucho, la gente aquí es muy divertida y original. Finalmente, he ido a recoger a las chicas y Maggie, Fernanda y yo nos hemos apuntado a la excursión de Seattle el último fin de semana. Tengo que acabar de decidir qué haré pasado mañana y el siguiente fin de semana. He decidido no ir a Rocky Mountains porque es mucho dinero, pierdo clases y, además, aquí tengo muchas cosas bonitas más cerca para descubrir. Así que voy a ser sensata. Me queda por decidir si iré a Tofino o a otro lugar. Isla Victoria es seguro, y tendré que ir la semana que viene, creo… Me han dicho que no me lo pierda, que es absolutamente precioso. ¿Todavía más que esta ciudad que no deja de enamorarme cada día? Hoy también he hablado con una chica japonesa que ha venido con nosotras de compras por la tarde a New Westminster y he vuelto a hablar con el señor de El Congo, nos hemos hecho una foto en clase, trabaja en Cáritas, así que ya le he dicho, que, si el año que viene me animo y hago el voluntariado, me pondré en contacto con él. Un contacto estupendo, como caído del cielo :D. Él también necesita practicar mucho su inglés, y hemos estado hablando, es muy bonito hablar inglés con personas que hablan otras lenguas y que tienen otras culturas. ¡El Congo! Nunca he estado allí, y cómo no, mi chafarderismo y yo le hemos hecho preguntas, cómo no. Finalmente, hemos cenado en Subway, ¡la primera vez que voy a Subway, con los que hay en Barcelona y Londres! Y me he tomado un bocadillo de meatballs (albóndigas). ¡Ale, ya tengo una palabra más de vocabulario! Me ha costado entender al chico de Subway, y, además, yo estaba bastante pardilla y no sabía que podía elegir entre 10 tipos de pan, la medida del bocadillo… creo que incluso podías pedir que te lo sirviera Brad Pitt o Robert Downey Jr., y ahí he estado dudando un poco… aunque, al final, era un poco más barato que te lo sirviera Jude Law, que era la Offer of the day, y tampoco era a bad choice… En fin, good morning Spain, good night Vancouver. Y mañana empieza el fin de semana…

jueves, 12 de agosto de 2010

Día 4: Un día especial, intenso y diferente.

Parece que ya voy teniendo algunas costumbres y rutinas… Empiezo mi día conectándome porque, normalmente, por la diferencia horaria, no puedo dormir a esas horas, aunque parece que se va solucionando el problema y hoy me levanté con poco tiempo de margen, menos mal, porque, si no, voy todo el día aguantándome los párpados con la ayuda de dos duendes canadienses que, haciendo alarde de su amabilidad, me tienen que estar ayudando. Me tomo mi duchita y decido qué ponerme, lo que cada día me supone un esfuerzo de imaginación y un poco de suerte y confabulación con el clima. A continuación, subo a desayunar y no hay nadie en la cocina, o como si no lo hubiera… Me tomo mi vaso de leche (por cierto, ¡qué insípida es, creo que es lo único que no me gusta, con lo que me gusta a mí beber la leche sola y aquí sabe a todo menos a vaca!), a continuación mi té con agua caliente y un poquito de la leche y, mientras, voy preparando mis dos tostadas con mermelada de fresa. ¡¡Tengo que reponer energías que me espera una mañana en la que tengo que estar con los mil sentidos para enterarme de la mayoría de las cosas!! A continuación, me acabo de arreglar y Ayumi, la chica japonesa y yo, nos vamos juntas a clase charlando. In English, of course, ya que con ella no podemos pecar in Spanish. Vamos caminando a través de North Vancouver y llegamos a la parada del 210. Ahí esperamos unos pocos minutos y, en seguida, pasa el autobús. Aquí el transporte funciona bien . RENFE should learn about it! (y tanto que tendría que aprender… mandaba a los patatoncios que la gestionan en Barcelona a que hicieran un intensive course de cómo gestionar un transporte público en condiciones. En el trayecto del bus, que dura unos 45 min. aprox., nos ponemos al día, ya que es el único momento en el día en el que coincido con ella. Si hay sueño, cada una está absorta y piensa en sus cosas, yo me dedico a mirar el paisaje y a enamorarme cada día más de este precioso lugar. Me va a costar tanto irme… Atravesamos Chinatown, finalmente, y paramos en Granville Street. Ahí nos bajamos, y giramos a la izquierda, Granville hacia arriba. Ella se para en Starbucks y yo continúo. Siempre tengo alguna cosilla que hacer antes de entrar: comprar algo en London Drugs, conectarme para mirar algo, preguntar algo en recepción, charlar con la gente de clase… nunca me sobran los minutos antes de que sean las 8:30 h., que es mi hora de entrada en las clases. Como ya dije, los que inventaron la expresión de puntualidad británica no conocen a los canadienses… Si llego un solo minuto tarde, ya tengo una penalización. Así que cualquiera se arriesga a remilgarse en la cama por las mañanas un solo minuto de más… En mi clase, hoy éramos los dos chicos venezolanos (a uno de ellos le encanta Arjona, qué gracia que me hablara de él), una chica suiza, la chica sueca (a la que le hablo de Roxette), hoy estaba el chico de Hong Kong, el chico árabe fan de España… y así transcurre la mañana. A ratos no enterándome mucho porque mi inglés estaba bastante oxidado, tanto el listening como el speaking, pero voy haciendo mis mejoras y mis intentos y mis chapucillas, aunque sé que eso es pasajero e iré mejorando. Para eso he venido, al fin y al cabo… A ratos, incluso me sorprendo pensando en inglés, de tanto oír todo el día a la gente hablando en inglés. Realmente, el único rato que me pongo con el castellano es cuando estoy en el pc. Hoy, mi compi me decía que por qué no cambiaba la configuración a inglés. Pero… ¿cómo iba a entender a mi Windows Starter en inglés si ni siquiera llegamos a un entendimiento en castellano? Ehem, hay cosas que no cambian, y mi poca paciencia con la informática en profundidad es una de ellas. En cuanto a la gramática, las clases son muy fáciles para mí, pero el comunicarme y el entender, me cuesta, así que estaré un poco más en este nivel, antes de pedir un cambio. Primero, he de entender y enterarme para que un cambio de grupo sea viable. Aunque, en el fondo, estoy cómoda, y por eso no me cambio. Con el horario y con que veo que progreso, aunque la parte de la gramática ya la tenga toda más que estudiada y requeteestudiada. La última vez que hice clases de inglés fue en 2003 y llegué a la misma conclusión que ahora, que mi causa con el inglés en gramática era una causa perdida, hasta ahí aprendí y, de lo nuevo que pueda aprender, podrá ser vocabulario y alguna cosa suelta más, pero hay cosas que, por mucho que las vea mil veces, soy tozuda y las acabo poniendo como a mí me suenan bien, aunque sepa luego y recuerde que no es correcto. Muchas veces, realizo los mismos fallos, y, cuando he dejado de practicarlo o de leer libros, como estos últimos años, se nota. Estos 3 días, que he estado leyendo muchas cosas, he visto que cada vez voy leyendo más deprisa y con menos problemas.

Mi día de clase acaba muy prontito la gran mayoría de días. Hoy había quedado con mi hermano en conectarnos con Skype y poder ver a la family por primera vez. Mañana hace 2 semanas que no veo a mi sobrino, y casi lo mismo que no veo a mis padres, y, además, hoy ha sido el cumple de mi hermano, mi padre y el santo de mi cuñada. Es un día que me hubiera encantado estar ahí. Pero llevo unos años que coincide que es cuando estoy fuera de vacaciones. Desde el hall de la escuela, me he conectado y los he visto a todos, y también la celebración, ¡¡qué envidia de comida, qué rica, con lo mal que me estoy alimentando aquí!! (ups, no daré muchos detalles… solamente diré que mi estómago también está sufriendo un periodo de adaptación, que mi prospección de McDonalds y Burger Kings empieza a ser extensa, mis altos en el camino con galletas de chocolate, vainilla, fresa, blueberry… (ya las conozco todas, todas las variedades, sabores, en las tiendas de Chinatown) y que estoy aprendiendo a distinguir el punto picante de cada una de las comidas, esta noche cena mexicana, lunes cena india. Si a eso le sumamos las palomitas de esta tarde… tengo que hacer bondad, ya que, por mucho que ande, si no me comporto y como un poco sano, el avión de vuelta corre el riesgo de estar sobrecargado y no precisamente por el equipaje. Hoy me he visto más regordeta, aunque también influye la semana del crucero griego… Normalmente, cuando estoy trabajando no tengo mucho tiempo para comer ni me lo tomo con calma, así que, eso, en mis vacaciones, es algo sagrado.

A continuación, mi idea era ir a Little Italy, cogiendo Georgia St. y, a continuación Prior St. A la salida de la escuela, me ha saludado un compañero del curso que no nos habíamos visto. Es de El Congo (habla francés, también) y tiene 46 años… ¡¡y 5 hijos!! Hemos bajado un trozo Granville Street juntos, ya que él iba a por el Skytrain, y yo he seguido con toda la intención de ir a Little Italy. Pero me he distraido y, al final, he acabado en Water Street. Water Street abajo, sin comerlo ni beberlo… he vuelto a acabar en Chinatown. No es tan bonito como el Soho londinense, que me gustó especialmente, es otra de las grandes ciudades que me tiene enamorada, junto con París. Y he pasado por el Hastings… sí, la zona que me habían dicho en la escuela que no debía pasar, y es el único alarde de imprudencia que he hecho. He guardado el plano, la cámara, he mirado a todos lados y he deambulado por unas pocas travesías de esta zona de Vancouver. Una lástima, a sólo 5 min. de Granville esa zona. El olor a hachís y la gran variedad de personas todas con el mismo problema de drogodependencia me han impactado. Si aquello está desangelado a las 14 h., no me quiero imaginar a las 20 h. Y ya no digo a las 22 h… Las tiendas que permanecen abiertas son las de ropa de prostitutas (aunque no he visto ninguna, sinceramente) y una tienda de segunda mano en la que me he atrevido a entrar y vendían Converse usadas por 39 dólares, y una tortuga de piedra por la que pretendían soplarme otros 39 dólares. (De momento, en este viaje, sólo he sucumbido a una en Chinatown que pasa a formar parte de mi gran colección “Tortugas del Mundo”, pero aquí no regalo la primera edición a 1 €. No tienen precio, las llevo coleccionando desde hace varios años y cada una tiene su historia. Me hace realmente feliz cada vez que incorporo una o me la regalan). De vuelta a la escuela

Siguiendo con Hastings, me he topado con un banco y un guardia de seguridad en la entrada al que he mirado como diciendo: “Hey guy, no me gustaría estar en tu pellejo… tú sí que tienes un trabajo duro”. A continuación, he encontrado un Subway completamente vacío. Pocos querrán quedarse allí a contemplar el “paisaje” mientras toman su comida diaria.

A las 16:30 h., he ido a esperar a quienes ya son mi grupo de amigas: Maggie, austríaca, Belén, Fernanda (ambas de Ecuador), Isis (chilena) y yo. Y somos buenas chicas y hablamos en inglés… incluso cuando no está Maggie, que es nuestra garantía lingüística… en cuanto nos ponemos a hablar en castellano, ella no se entera de nada, así que tenemos que volver al inglés. Hoy había película a las 17 h. en clase, y, lo que parecía un gran evento, ha resultado ser un pase exclusivo de la película de Sherlock Holmes para nosotras 5. ¡¡Nadie más se ha quedado!! Hemos comido la gran variedad de galletas que cada día me acompañan (soy como Julia Roberts en Pretty Woman, pero, en lugar de profilácticos, son galletas, y pregunto, “¿De qué las quieres? Las tengo de múltiples sabores: coco, fresa, chocolate…”). Las chicas de la escuela nos han invitado a Coca Cola y a palomitas, por cierto, ¡¡qué ricas me han sabido las palomitas de aquí!! Con mucha mantequilla, ñam ñam… A mí en España no me saben tan buenas, nunca ha sido algo que me entusiasme especialmente, pero aquí las he encontrado “chévere” :D En estas vacaciones incluso estoy aprendiendo expresiones castellanas... Me ha impactado que Duprete, la chica de animación de la escuela, nos ha informado que la piratería está muy perseguida y nadie piratea nada en el país. Al inicio del DVD había un mensaje de que eran 5 años de cárcel. Así, cualquiera arrea la mula…

Después de ver la película, finalmente… ¡ya tenemos entradas para ver el Cirque du Soleil el martes que viene! La chica que nos ha vendido las entradas ha sido encantadora, eficiente y súper profesional. También me gustaría enviar aquí a un intensive course de atención al cliente a más de una borde de mi país o la borde de Grecia de la semana pasada, que nos dejó a mi amiga y a mí con la palabra en la boca y se largó. Alucinante. Para rememorar por los siglos de los siglos. Y no nos dejes de pagar la nómina viniendo a comprarnos a nuestra tienda. Amén.

Finalmente, hemos ido a tomar algo cerca de la escuela, en un bar en Granville 919. De nuevo, el servicio ha sido exquisito. La chica era amabilísima, eficiente, servicial. Y ha agradecido la propina con una sinceridad inaudita y sorprendente. Realmente Canadá es el país de la amabilidad por excelencia. Tendríais que verlo. Y aún espero ver una sola caquita de perro… igual es que las apartan de donde saben que yo paso, nunca se sabe…jajajaja.

El momento del bar ha sido especialmente divertido, hemos pedido unas bebidas, algo para picar entre todas y Maggie y yo nos hemos decidido a tomar algo “different”, así que nos hemos mirado los combinados y, finalmente, hemos tomado un par de chupitos. We shooted 2 pornstars… que era justo el nombre del combinado. Con blueberry (ya sé que son arándanos, pero permitidme acordarme de la joya de peli que hicieron Jude Law y Nora Jones cada vez que lo nombro…).

Pues sí, hoy ha sido un día duro. Son la 1:22 h. y a las 6:30 h. como tarde he de estar arriba. Creo que el problema del jet lag ya está totalmente solventado con hoy. Good night, Vancouver, good morning Spain!